Una apuesta por la vida animal (Parte 1)

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por Milagros Alonso Pérez / Fotos: De la autora
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SAM 1446El material cortante desgarra sus entrañas una a una. El fin está cerca. Lo dicen a sus dueños el olor penetrante de la sangre que emana por todas partes, la fragilidad callada de su cuerpo, la mirada perdida y sin movilidad.

Kelly, la gata de la casa, la mascota afectiva, un familiar más en sus corazones, despide a sus tres amores humanos para emprender un viaje a lo desconocido. Kelly, asesinada por su inocencia, sufrió las consecuencias de un alimento que envolvía al letal vidrio pulverizado. Uno de los vecinos lo colocó en la propiedad de este animal, justo cuando los ojos no se asomaban a presenciar estos momentos.

Un crimen se cometió por la insensibilidad de algunas personas, en tiempos en los que la Ley de Bienestar Animal del país, es más contundente que nunca. Pero antes de reflexionar sobre la aplicabilidad del texto, es imprescindible conocer del estado de las prácticas hacia todo ser vivo.

Santiago de Cuba constituye una provincia con ejemplos positivos que dan fe de cuánto puede hacerse en beneficio de la naturaleza.

En la Clínica 26 de Julio

Más allá del ruido característico de una zona concurrida de la ciudad de Santiago, ubicado en San Francisco, entre Reloj y Calvario, algún que otro ladrido o maullido se filtra por las calles en una mañana típica para la Clínica Veterinaria 26 de Julio.

Para algunos es el primer día, pero para otros como Ibelise Brusán, deviene en un hábito el camino desde el Reparto de Altioficio para atender a su perrito, “su bebé” de 7 meses de edad con nasobuco y todo puesto. “Siempre vengo a ponerle sus inyecciones habituales y el trato es el mismo: maravilloso. La atención, las buenas maneras, la forma en que reciben a nuestras mascotas, la paciencia con que nos acogen, porque a veces nos desesperamos como dueños cuando los traemos enfermitos; pero los médicos veterinarios de aquí nunca cambian”.

El ambiente típico acoge con carteles repletos de mensajes de amor y bienestar para los animales. Un pasillo hasta el final copado de pacientes caninos y felinos en espera de su atención, conduce hasta la Enfermería. Allí reciben las Técnicas de la institución entre la parsimonia de su carácter y la agilidad y determinación con las cuales no cesan en sus labores.

Nuria Calá RodríguezNuria Calá Rodríguez es una de ellas, quien inició en 1994 desde las vaquerías, a la temprana edad de 19 años. “Ordeñar, chapear, la atención del autoconsumo, son algunas de las tareas integrales que efectuábamos. Estuve en los centros de Niña Bonita, La Típica y El Brujo, así como en Bayamo, en los cuales me vinculé también al ganado menor. Posteriormente asistí a las Clínicas de El Caney, Agüero y la actual en la que me encuentro”.

Josefa Aguiler MustelierJosefa Aguiler Mustelier, con 53 años de edad, es Técnico de nivel Medio en Veterinaria. Ella compartió con Sierra Maestra que: “Inicié el amor por la carrera en el Palacio de los Pioneros cuando apenas era una niña. Me gradué en La Habana y de regreso a mi ciudad natal trabajé un tiempo en vaquería. Entonces solo existía una Clínica Central por la escalinata de Padre Pico. Y alrededor de 1992 comenzaron la creación de un local de este tipo en cada Distrito, para ampliar las capacidades de atención.

“Desde 1993 inicié mi labor en Clínicas. Actualmente, en la '26 de Julio´, recibimos entre 15, 20 o más mascotas. Somos 4 que trabajamos hasta las 2:00 p.m. por la situación de la Covid-19. En este sentido, pesquisamos a las personas o dueños de los animales que asisten, y cumplimos con las medidas higiénico-sanitarias. Yo me declaro una eterna amante de la naturaleza. En mi casa tengo un cerdo, tres perros, dos gatos”, concluyó Aguiler Mustelier.

La Clínica Veterinaria 26 de Julio cuenta con dos especialistas en ultrasonido, tres del total existente en centros institucionales de la provincia, y un tercero se ubica en la Unidad del centro urbano José Martí. A esto se suma la disponibilidad de otros medios de diagnóstico, dígase de los análisis de fluidos biológicos, que permiten una identificación más precisa de las patologías.

José Manuel Barroso Creagh doctorUno de los médicos, José Manuel Barroso Creagh, especialista en Imagenología y en Diagnóstico Clínico, refirió que: “Soy de origen campesino, y siempre tuve un apego a los animales. Tenía un pollo, lo criaba, y luego no podía sacrificarlo por el amor que le tenía. Estudié para vincularme a la reproducción animal en la inseminación artificial. Me gradué en el año 1982, y me desempeñé en ganadería. Para 1992 pasé a las Clínicas de Veguita de Galo, la Internacional, hasta ubicarme en la de San Francisco. En estas instituciones llevo 32 años.

“Más allá del conocimiento de estas mascotas afectivas como son perros y gatos, hay que tener un saber integral de todos, desde una iguana, un curiel, u otras del universo animal con sus tipos de especies. Mi filosofía de vida laboral es que uno siempre debe superarse, y así lo he aplicado en todas las circunstancias”, destacó Barroso Creagh.

María Iliana Urdaneta Arias, a sus 66 años, es especialista en Clínica y Cirugía Veterinaria de la “26 de Julio”. Confiesa que en sus inicios sentía temor hacia los animales, ya que solo trabajaba como laboratorista, vinculada nada más a las muestras. Pero hoy reafirma que es toda una apasionada de la profesión y no deja de trabajar por ningún motivo:

“Fui becada para La Habana como Técnico de nivel Medio en Laboratorio Veterinario en el Instituto Revolución, de 1972 a 1977.

“Mi servicio social fue en Las Tunas, en los municipios Colombia durante tres años, además estuve en Puerto Padre, y Jobabo. También me desempeñé en Segundo Frente, Palma Soriano y en mi Santiago. Hice mis estudios de médico-veterinario dirigido y me gradué en 1984, desde el Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias en Bayamo. Estuve vinculada a la labor de Laboratorio hasta el 87ʼ.

“Fui una de las primeras plazas de clínica veterinaria con el inicio de esta modalidad, y me ubiqué aquí en San Francisco hasta la actualidad”, subrayó Urdaneta Arias.

La unidad de sus colectivos distingue a las Clínicas de Santiago de Cuba en ese fin común que es el Bienestar Animal.

Desde Zoonosis en Santiago

Luis Muñoz Caldar aún recuerda a Nerón, el intranquilo amigo peludo de color marrón oscuro y grande que correteaba por los alrededores. Nerón había nacido en el Centro de Observación Canina de la provincia, de donde Luis es Operario de Servicio. Allí llegó aún en el vientre de su madre embarazada. Ubicado en la carretera de Mar Verde, Kilómetro 2 ½, de regreso de la Avenida 40 y en las inmediaciones de Tornillo, por la Fábrica de Asbesto-Cemento de Santiago, la institución es la responsable del control de las poblaciones callejeras de estas especies en el territorio.

En un día registran la entrada de 10 a 15 caninos, víctimas del abandono de sus dueños, o porque se pierden de sus hogares. “Hace meses que nadie viene a adoptarlos o a reclamar por pérdidas de mascotas. Aquí los tenemos en observación, con el seguimiento de las autoridades sanitarias competentes de Higiene, Epidemiología y Microbiología. Sin embargo, después de un tiempo se les aplica la eutanasia, y las muestras del animal una vez fallecido se trasladan al Laboratorio de Toxicología para su estudio.

“Si durante la evaluación se dictamina que padecía de rabia u otra enfermedad, se hace un seguimiento en las Áreas de Salud de las comunidades donde se recogieron a estas. El animal sin vida es trasladado para su incineración conforme está establecido”, puntualizó Muñoz Caldar.

Con Nerón fue diferente, ellos mismos le pusieron el nombre, y no lo dejaron ir hasta que alguien lo adoptó para ofrecerle todas las atenciones y cuidados; “uno se encariña con ellos inevitablemente”. Lo que más desea este Operador de Servicios es que la nueva Ley se aplique con todo el rigor para quienes son insensibles, irresponsables y negligentes con estos animales al dejarlos a merced de las calles; espera que haya más santiagueros interesados en adoptar perritos y salvar sus vidas. Para buscar mascotas en el Centro de Observación Canina de la provincia, los interesados pueden llamar al siguiente número: 22 632761.

El territorio cuenta con suficientes santiagueros motivados por que la Ley de Bienestar Animal de la República de Cuba sea todo un éxito. Ahora bien, ¿cuáles son las particularidades de este documento que se deben conocer? ¿Además de las instituciones estatales de la provincia, qué otras personas se involucran en el cuidado y protección de los seres vivos? En una segunda parte, Sierra Maestra reflexionará al respecto.

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