Flor, el hombre de un noble corazón
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- Categoría: Santiago de Cuba
- Escrito por Milagros Alonso Pérez/Foto: Tomada de Internet
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“...Flor tiene un noble corazón, un juicio sano y piensa como pienso yo sobre los futuros destinos de Cuba”, expresó el más universal de todos los cubanos José Julián Martí Pérez, del General de las tres guerras de independencia: Francisco Adolfo (Flor) Crombet Tejera.
Había nacido en el poblado de El Cobre, en Santiago de Cuba, entonces conocida como provincia Oriente. En 1868 se integró a las luchas por la independencia y la abolición de la esclavitud, bajo la dirección de Ángel Bárzaga. Sus méritos en el campo de batalla lo hicieron merecedor de un currículum intachable, conocido en Guantánamo y el territorio santiaguero.
Ascendió al grado de Teniente Coronel gracias a los combates de La Dorotea, La Aurora, La Matilde, Gurjiay, Tío Juan, Nueva Málaga, El Cristal, Samá y Cafetal de La Indiana. Estuvo bajo el mando de Antonio Maceo Grajales y asistió al Primer Contingente Invasor ordenado por Máximo Gómez.
Pese a la herida que sufrió en Naranjo Mojacasabe, estuvo en los enfrentamientos de Caobillas, Las Guásimas, y junto a la división Cuba o Primer Cuerpo de la Segunda División, participó en los pasajes de Sabanilla, Guayabales, El Cobre, El Aguacate y regimiento Guanimao. Flor Crombet fue quien expresase a Maceo su desaprobación a la entrevista a Arsenio Martínez Campo, ya que consideraba que con los enemigos no se dialoga ni se piensa en tratar.
Cuando los ataques al caserío Aserradero, ya era General de Brigada y Jefe de las divisiones Cuba-Bayamo, nombrado por el Gobierno Provisional de Baraguá. Tras las capitulaciones viajó a Nueva York, y en 1879 era apresado en Santiago de Cuba acusado de conspirar en los preparativos de una nueva contienda, la Guerra Chiquita. Deportado a España, guardó el exilio en las cárceles por casi dos años.
Tras estos momentos desgastantes, y una vez liberado se instauró en Honduras como Comandante General del Departamento de La Paz, tras lo cual se desempeñó como Secretario del Tribunal Supremo de Guerra y Justicia e Inspector General de Cuarteles.
Renunció a estas comodidades para dedicarse a los destinos de una Cuba sin opresión, de ahí estuviese en La Paz del Manganeso, y en el fallido Plan Fernandina. En los Estados Unidos fue amigo de José Martí, inmersos en la preparación y desembarco que daría inicio a la Guerra Necesaria.
Tras su salida de Costa Rica con el vapor Adirondack, siguió su trayecto por Jamaica, Bahamas, hasta Duaba en el Oriente del país. En medio de la resistencia contra las fuerzas españolas, que los sorprendieron a él y los expedicionarios en Alto de Palmarito, cayó combatiendo el 10 de abril de 1895. Así se perdía al Mayor General de las tres guerras, al santiaguero cuyas ideas ni se compraban ni se vendían, al indiscutible Flor Crombet Tejera.


