"Memorias"

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por Nazin Salomon Ismael
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Las fotografías son reseñas de nuestras vivencias, recuerdos que no deseamos perder, e instantes de la vida que siempre se podrán retomarNo existe agravio alguno en conservar viejas fotografías.

Foto 1 La HabanaClaro, con los dispositivos móviles, plataformas digitales y todos los soportes de Internet se hace más fácil acceder a nuestras "memorias". Ojalá mi abuela hubiese tenido estas opciones hace cuarenta años, así nos asombraría con muchos más recuerdos de sus historias, esas que flotaron sobre las aguas del ciclón Flora.

¿Por qué el continuo afán por preservar aquellos momentos que más no trastocan? Es sencillo, para no olvidar. Parece irónico que a pesar de toda la tecnología nos cueste recordar.

Temo que eso sucede porque la vida, adaptada a la superflua prontitud de la contemporaneidad, ya no se trata de vivirla sino de mostrarnos ante el mundo como si lo estuviésemos haciendo.

Soy una de esas personas que toma "instantáneas" a cada rato: durante la salida con amigos; un paisaje de ciudad embelesante; el selfie junto al mar; un árbol floreado en un camino común...muchas fotografías. También las publico, ¿porqué no?, son material inédito de mis experiencias bajo un criterio de selección personal, de estética y significado. Así solemos elegir hoy la candidata perfecta para "engalanar" los perfiles de Facebook, Instagram, Twitter, la que ayuda a construir nuestro yo, el yo público, mediático, con matices utópicos. Muchos critican estas prácticas, otros la exageran, pero en ambos casos solo recurren a una variante de bienestar, completamente sana.

Cada imagen tiene su propia magia. Recuerdo con mucho agrado mi último viaje a La Habana, y al repasar cada foto tomada durante esos días no puedo dejar de sentir una vaga nostalgia, acompañada por algo indefinido, místico e incierto.

Foto 2 mural madre hija La HabanaAquella vez, en una calle ya olvidada para mí, quedé justo al frente de un impresionante mural, sin firma de autor, ni un nombre, era arte anónimo. La nitidez y belleza en los rasgos, seña de un talentoso artista, me transportaron a la realidad cubana al ver a esa madre que hace todo por su hijo, lo sostiene y aúpa; lo alimenta.

También, a los pies del "Cristo", extasiado al ver chocar el mar contra una ciudad imperfecta y hermosa. Esa es especial. Aún puedo oler el salitre en el aire, y el calor húmedo del Occidente.Foto 3 bahia de La Habana

Dos agrupaciones insignes de la ciudad: la Camerata Romeu y el Coro Nacional de Cuba; no pude resistirme al atractivo de fotografiarlas mientras, emocionado, disfrutaba de las armonías contemporáneas y rítmicas cubanas e internacionales. Ahora tengo grabados esos momentos.Foto 4 camerata romeu coro nacional de cuba

La noche también trajo buenos enfoques. Lo que parecía un mustio callejón del centro capitalino resultó ser un encantador pasaje cosmopolita, con pequeños negocios privados. Una estética de ciudad impecable a la luz de la luna.callejonluceshabana

Tengo a mano una herramienta de primeros auxilios, mi celular. Ojalá jamás deba usarlo para llamar a urgencias, pero sí es obligatorio para reciclar mis momentos. Es una de las mayores adicciones del siglo XXI; un tipo de arte ciudadano que todos podemos hacer. Sigo pensando que mientras hayan imágenes existirá un legado palpable, y que para todos no tiene que ser la prueba de una existencia vivida a medias.

 

 

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