Periódico Sierra Maestra

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Desarrollan en la Universidad de Oriente productos biotecnológicos para uso agrícola (+Fotos y Audio)

dr manuel serrat diaz cebi universidaddeoriente santiagodecuba cuba 1Lograr mayores volúmenes productivos mediante prácticas sostenibles y amigables con el medio ambiente, forma parte de los objetivos de trabajo de un grupo de investigadores del Centro de Estudios de Biotecnología Industrial (CEBI), que durante más de 10 años se han dedicado al desarrollo de controladores biológicos y bioestimulantes para uso agrícola.

dr manuel serrat laboratorio cebi universidaddeoriente 1Se trata -según explicó a Sierra Maestra el Dr.C. Manuel Serrat Díaz, investigador de esa institución y coordinador de la línea de Agrobiológicos- de la obtención de productos con mayor calidad, no solo desde el punto de vista nutricional, sino también de los requerimientos para la salud humana, y evitando riesgos al campesino en la manipulación de los cultivos.

Aún cuando se encuentra pendiente la prueba en el campo, ensayos in vitro demuestran la potente actividad antifúngica de las cepas de bacillussubtilis, encontradas luego del proceso de aislamiento de bacterias asociadas a raíces de plantas contaminadas o que han sufrido enfermedades por hongos, aunque Serrat asegura que también se indaga el empleo de la propia bacteria como un controlador biológico.

“En estos momentos estamos inmersos en la elaboración de un proyecto que aproveche la Planta de Biofertilizantes que está próxima a inaugurarse en Palma Soriano, para llevar a cabo la producción de estos controladores y su evaluación a nivel agronómico, de cultivos”, dijo el especialista, al tiempo que se refirió a otra dirección de trabajo, en la que encuentran espacio los bioestimulantes.

dr manuel serrat diaz cebi investigador universidad de oriente 3Estos últimos “son sustancias de origen biológico o microrganismos que tienen un efecto sobre la fisiología de las plantas, pues, permiten una mayor eficiencia en la asimilación de los nutrientes que obtienen del suelo, además de proporcionarles respuestas defensivas ante los factores de estrés biótico (resistencia frente a patógenos) y abiótico (resistencia frente a factores como la sequía, la salinidad, altas temperaturas, entre otros).

“Dentro de estos bioestimulantes tenemos dos en una fase avanzada de evaluación y de experimentos en el campo; uno de estos es de naturaleza bioquímica (mezcla de polisacáridos péptidos y fúngicos, de conjunto con otros componentes) que se obtiene de residuos del beneficiado húmedo del café mediante la acción de una levadura.

“Este bioproducto ha sido evaluado en cultivos hortícolas (pepino, tomate y zanahoria), tanto en condiciones de organopónico como de cultivo protegido, y los resultados han sido buenos teniendo en cuenta el comportamiento físico de la planta: el desarrollo de las raíces, la altura, el grosor del tallo, el número de hojas y el área foliar, entre otros aspectos. Lo más importante es que se han observado incrementos que están entre el 30 y el 34% con respecto a las plantas que no han recibido ese tratamiento.

“Otro bioestimulante desarrollado en el Cebies de origen bacteriano, una rizobacteria que está asociada a las raíces y pertenece a la especie brevibacillusborstelensis. Ha sido probada también en cultivos hortícolas, fundamentalmente de remolacha y pepino, con indicadores favorables en cuanto al rendimiento productivo y al vigor en el desarrollo radicular (de las raíces) de las plantas”, destacó.

Asimismo, el investigador se refirió a la colaboración en esta materia con la Estación Experimental Agroforestal del municipio de Tercer Frente y con los Centros Universitarios Municipales, en los que a menor escala -y a partir de iniciativas de los propios estudiantes-, se ha examinado la pertinencia de estas soluciones biotecnológicas dirigidas además, al logro de la soberanía alimentaria y a la sustitución de importaciones de fertilizantes químicos.

 

En tiempos en los que se habla de extender la siembra de café en zonas llanas, así como del necesario despunte de la agricultura urbana, suburbana y familiar, Serrat explica que los bioestimulantes deben acompañar la labor de campesinos y productores, con quienes se realizan labores de capacitación, a raíz de los crecientes lazos de trabajo entre la Universidad y la Delegación de la Agricultura en la provincia.

“Aunque cada día los productores están más motivados con el uso de estos biopreparados -dijo-, no siempre existe la cultura de cómo utilizarlos. A ellos tenemos que llegar, con el lenguaje propio del que cultiva la tierra, así hicimos hace un tiempo en una comunidad de Dos Caminos de San Luis, y dio buenos resultados”; parece ser ese uno de los principales retos.

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