Ni mucho tiempo ni mucho espacio: agua y paciencia
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- Categoría: Santiago de Cuba
- Escrito por María de Jesús Chávez Vilorio
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La familia de Jorge Jorge, nuestro entrevistado, cantante profesional y trabajador del Centro Provincial de Higiene, se divide en dos apartamentos de los últimos pisos del 18 Plantas de Martí, en esta ciudad. En esos pequeños espacios, sin acceso a un patio, tienen sembradas alrededor de 10 hortalizas diferentes.
Todo esto ocupa, si acaso, un metro cuadrado de cada balcón. Disponen, en una casa, de remolacha, cilantro, ajo porro, ñame y acelga. En la otra tienen acelga, ajo, ají, tomate, habichuela. Y una vid, recientemente adquirida, que ya enrosca su tallo, buscando un asidero para crecer. Siguen disponiendo de tres cuartos de balcón para lo que deseen y necesiten. ¿Cuál es la técnica para que todo esto ocupe un espacio asombrosamente pequeño? Pomos plásticos y macetas.
“La primera vez que se prepara todo para sembrar se dedica mucho tiempo, una mañana entera, cuatro o cinco horas; luego es solo agua y paciencia”, nos explica Jorge. “Claro está que nada crece de un día para otro, pero vale la pena esperar. Ya hemos recogido tomate, ají, acelga, ñame, un ñame grandísimo que estaba muy bueno. Lo de los pomos plásticos no tiene ninguna ciencia: nada más hay que hacerles la abertura, buscar la tierra, prepararla con abono, y sembrarla. Conseguimos las semillas en el organopónico que es para la población, frente al Tropicana, allí las compramos.
“Hemos ido aprendiendo sobre la marcha. Lo que hace falta es que el sustrato del suelo sea bueno, debe estar muy bien preparado, y debe mantenerse con la humedad necesaria. El abono que usamos también es natural. Se nos ocurrió porque mi hermana nos dio la idea, en internet se ve mucho este tipo de trabajo. Mi mamá tiene 84 años y fue la que empezó con una mata de ají. Vimos que funcionó y seguimos en serio. Toda la familia está comprometida en el proceso, porque hemos visto los resultados.
“Mi mamá nació en el campo”, explica el entrevistado, “así que no le es ajena la idea de trabajar la tierra. Siempre es útil tener, aunque sea, una macetica con alguna planta aromática para sazonar la comida. Esas no suelen ocupar espacio. O si uno quiere, tener plantas medicinales, para poder hacerse remedios de medicina natural, que funcionan bien. Ahora disponemos de internet, y quizá un poco de ese tiempo podrían usarse en buscar los ciclos de las cosechas, las técnicas, el sol y el agua que una planta precisa, ideas de cómo ahorrar espacio etc. Todo eso está ahí porque la gente se ha dado cuenta de la importancia de la sostenibilidad. Al final, no se necesita ni tanto tiempo ni tanto espacio. Nosotros somos la prueba de eso”.


