El Ministerio de Educación, en Cuba, ha buscado reorganizar los planes de estudios en cada enseñanza debido al cierre temporal de sus instituciones y el cese de las actividades. Ha sido difícil, y no solo para nuestro país, mantener el funcionamiento de este período lectivo "a distancia" en todos sus ámbitos, más cuando la preocupación por cómo y cuándo terminará el curso ha sido una constante inquietud para casi todos.
Desde casa, los estudiantes han tenido que continuar con su preparación, una forma atípica, lo que conlleva mayor dedicación y responsabilidad, reforzados con el apoyo de la familia. Una motivación menos es la "ausencia" del profesor y el entrañable ambiente que contextualizan los compañeros del aula; dos factores que pueden determinar cierto grado de aprendizaje, especialmente para las educandos más chicos. Aún así, no se ha desprotegido el proceso aunque, en algún momento, resultara incierto.
La gran mayoría esperaba con ansias el restablecimiento de las clases este primero de junio algo que, a causa de la persistente situación provocada por el Sars-CoV-2 en el país, no se pudo materializar. No obstante, ha sido evidente la comunicación de los estudiantes quienes continuamente solicitan los contenidos necesarios para su autopreparación. Lo importante, es preservar la salud de todos aquellos que de una forma u otra contribuyen al desarrollo del magisterio, profesores y estudiantes. Por ello, la espera debe ser prolongada sin descuidar las atenciones a los programas y estrategias acordados por el Ministerio.
El aprendizaje en tiempos de pandemia depende de la capacidad y organización que se puedan lograr desde casa. No es correcto, por muy factible que parezca, apropiarse indebidamente de las facilidades que hoy se disponen, desde el sector, por cuestiones preventivas, y que incluyen la disminución de contenidos y exámenes así como, la permanencia en los hogares. Al contrario, el tiempo debe ser bien empleado y supervisado por los diversos responsables aunque sea a través de una llamada telefónica. Además, existen vías más cómodas y rápidas para obtener las informaciones, materiales didácticos y bibliografías puntuales que faciliten la continuidad del estudio. En este sentido, tenemos el internet junto a sus redes sociales, sitios de libre descarga para documentos y libros, grupos literarios y de intercambio, entre otros.
Las miradas hacia el futuro no deben perderse. Estamos viviendo una situación convulsa, pero no eterna, que requerirá mayor formación por nuestra parte incluso, me atrevería a decir que, mucho más que antes.