Con la llegada de la Covid-19 a Cuba nuestra economía, bloqueada y asediada, continuó afectándose; así como el turismo, las exportaciones y las importaciones, de ahí que el Estado cubano hace grandes esfuerzos para garantizar los productos alimenticios necesarios para la alimentación de la población.
Aún así los santiagueros hemos sentido la ausencia de muchas viandas y hortalizas habituales en la mesa de los cubanos.
Ese es el motivo que las máximas autoridades del país y la provincia han reiterado la necesidad de sembrar en cada patio o pedazo de tierra, con la máxima de que si sembramos hoy tendremos mañana.
A decir de Yaneydis Hechavarría, presidenta de la asamblea municipal del Poder Popular en Santiago de Cuba en un programa televisivo del Canal provincial: “Debemos de ser conscientes y estar apercibidos de que cuando se termine la pandemia, en Cuba solo podremos comer lo que seamos capaces de cosechar”.
Y como para luego es tarde, muchos santiagueros ya siembran cada pedacito de tierra que tienen alrededor de su casa, expresión del Programa de la Agricultura Urbana.
Antes de mencionar algunas personas protagonistas de esta práctica, profundizamos en el significado de ese concepto, para ello nos auxiliamos en Ramón Zamora Zorrilla, ingeniero Agrónomo de Sanidad Vegetal: “La agricultura urbana, también conocida como periurbana (esto es cultivada en el entorno inmediato de las ciudades, a menudo en terrenos calificados o previstos para el crecimiento de la ciudad o la dotación de equipamientos o infraestructuras), es la práctica de la agricultura con cultivos dentro del área urbana. Contribuye a la soberanía alimentaria y a la proporción de alimentos seguros: incrementando la cantidad de alimentos disponibles para los habitantes de ciudades, y provee verduras y frutas frescas para los consumidores urbanos...Se recomiendan cultivos de ciclos cortos, como por ejemplo las habichuelas que de 25 a 30 días ya la podemos recoger, es importante tener abundante agua, es por eso que hago un llamado a la población de aprovechar las lluvias para sembrar”.
Los médicos no solo salvan vidas
Mario Donatien Colón, especialista en primer grado de Medicina Familiar y en Gastroenterología, es vecino del Barrio de los Médicos ubicado en la Calle Energía Solar, del Consejo Popular Haydée Santamaría, en micro 3, e inspirado por la convocatoria que hizo nuestro presidente, no se detuvo y aunque no vive en un primer piso y no tiene patio, comenzó a sembrar en un pedacito de tierra muy cerca de su casa, ayudado por su esposa e hijo.
Al respecto nos comentó: “Fui motivado por ver la situación que vive la nación y quiero aportar al menos un poco, esta cosecha no va a ser para mí solamente, también para nuestros vecinos, al menos con un pedazo de calabaza o algunos boniatos esa es mi visión, esta es una forma de autoabastecerse sin necesidad de esperar por el gobierno que tanto nos ha ayudado”.
Luego de un mes y medio trabajando la tierra ya tienen sembrado boniato, habichuela, quimbombó y plátano. Mayito como cariñosamente lo llaman, en la mañana y parte de la tarde realiza pesquisas en alrededor de 50 casas y supervisiones en los consultorios, posteriormente labora en el sembrado.
Sobre la situación actual expresa: “He cumplido cinco misiones internacionalistas y le puedo decir que he visto muchas cosas; aquí las autoridades se preocupan y ocupan por su pueblo, es por eso que quiero contribuir con mi nación, porque todos somos Cuba”.
Sembrar alimentos sin perder la belleza
Revolucionaria y cederista que siempre da el paso al frente es Elizabeth Zorrilla Garlobo, quien se desempeña como Coordinadora de los CDR de la zona 670 de la Comunidad de Petrocasa del Consejo Popular Haydée Santamaría.
Fue trabajadora por muchos años en el Partido y UJC provinciales, pero en estos momentos está a tiempo completo en su casa, por lo que decidió desarrollar la agricultura urbana en su patio, creando canteros y así ayudar a sus vecinos, sin dejar de confeccionar nasobucos y sin descuidar sus obligaciones cederistas.
En su patio tiene yuca, habichuelas, frijoles, quimbombó, ñame, plátanos, guineos, albaricoque, ciruela china, piña, frutabomba, guayaba, limón, mandarina, naranja, granada, además de plantas medicinales que nunca pueden faltar.
“Me deleito sembrando -me dice-, eso viene de familia y más al saber que el bien no es solo para mí, sino para mis vecinos; imaginen que la planta de frijol gandul pare todo el año...
“Mi esposo y mi hijo me ayudan, primeramente, abrimos el hueco y le echamos hojas secas, estiércol y agua, así preparamos la materia orgánica, luego sembramos, por eso es tan productivo, también preparo colillas de cigarros, lo echo en un pomo con agua y lo dejo reposar por siete días y con ese preparado fumigo las plantas, es como un insecticida”.
Antes no se podía, pero a partir del llamado del presidente de la nación la mayoría de los habitantes de estas Comunidades han sembrado, siendo ejemplo para todos los santiagueros, conscientes de que, si sembramos hoy, tendremos mañana.