Estereotipos no, amor y respeto sí

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por Milagros Alonso Pérez
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IDAHOT2016Hoy son tres décadas de que la homosexualidad fuese despenalizada de la lista de enfermedades mentales por la Organización Mundial de la Salud, y 15 años del inicio de las celebraciones por el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia. Sin embargo, aún se conservan millones de estereotipos que dividen familias, destruyen la integridad del ser humano y la conciencia de una colectividad.

Cuba actualmente constituye uno de los 10 países a nivel internacional que amparan a través de la Carta Magna la protección de los derechos sexuales y de género de sus ciudadanos. No obstante, a las instituciones sociales y organismos responsables de exigir el cumplimiento de la nueva Ley de Leyes, les resta el mayor de los retos: llegar hasta la mentalidad de algunos cubanos.

Tras un saludo forzoso de falsa cortesía se esconde más de un pensamiento de rechazo y burla, una mirada de desprecio, y una risa hiriente en la espalda a la vuelta del camino. En efecto, un simple estereotipo resulta tan complejo que puede cambiar la vida de una persona y su imagen ante los “otros”. Homosexuales, lesbianas, heterosexuales, gays, bisexuales, intersexuales, transexuales, “queer” para aludir a lo que les parece “extraño” o “poco usual”...Todos tienen un denominador común: vidas que buscan la felicidad junto a sus parejas.

¿Acaso no es así para todos? Pero frente a lo que pareciera ser evidente se alza sobre terreno abrupto, una vez más, los estereotipos. Más allá de la imagen o visión que se tiene del mundo, se convierten en fuentes de comparaciones entre grupos, con ofensas y menosprecio para unos frente a los demás. En efecto, devienen en comportamientos arcaicos heredados por generaciones como parte de las relaciones de poder en los discursos sociales.

De la mano de la Constitución de la República cubana está el llegar al pensamiento, la conducta y el corazón. De lo contrario, la discriminación genera abusos, y con estos la violencia que infringe los derechos humanos.

En contraposición, comprender que todos somos diversos y únicos a la vez será la fortaleza y el justo camino a la equidad. Las preferencias sexuales y orientación de género son decisiones particulares desde las libertades del individuo, que bajo ninguna justificante o móvil pueden recibir a cambio sentencias y criterios recriminatorios, o actitudes denigrantes.

Le corresponderá al Código de Familia nacional y a otros cuerpos jurídicos actualizar los decretos y barrer con posturas patriarcales amparados ahora por el texto constitucional, pero las raíces heterosexistas y el machismo demandan esfuerzos superiores en cada uno de nosotros. Los pasos se resumen en: aceptar, comprender y sensibilizar en el camino a la igualdad y la unidad.

Mensajes que día a día son más necesarios por los diferentes medios para sistematizar el porqué de estereotipos no, amor y respeto sí.

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