American Ballet Theatre dice adiós a una de sus grandes:Alicia Alonso

Categoría: Culturales
Escrito por Prensa Latina
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0 teartoNueva York, EE.UU., 17 oct (Prensa Latina) El American Ballet Theatre (ABT), una de las compañías de la danza clásica más reconocidas del siglo XX, recordó hoy la huella de Alicia Alonso (1920-2019) en esa agrupación, de la cual fue fundadora.

La prima ballerina assoluta falleció este jueves en su Habana natal, a los 98 años de edad, y la noticia conmocionó a todo el mundo del ballet.

Por medio de las redes sociales, el ABT se hace eco ahora de las palabras de su director artístico Kevin McKenzie, quien expresó gran admiración hacia la bailarina cubana.

'Alicia Alonso fue una fuerza impulsora en el ballet clásico en Cuba y en todo el mundo. Ella respetó las tradiciones del ballet y dedicó su vida a mantenerlas a través del entrenamiento de varias generaciones', dijo.

Su huella en ABT, como uno de los primeros miembros, es inconmensurable, destacó. 'La gracia, inteligencia y coraje de Alicia seguramente dejarán un impacto duradero en nuestra forma de arte.'

Fue precisamente en un escenario de Nueva York, en el Metropolitan Opera House, donde Alicia bailó por primera vez el icónico personaje de Giselle y comenzó así su leyenda imparable.

A los 16 años, Alicia se casó con Fernando Alonso y juntos se mudaron a la Gran Manzana. Allí empezó a entrenar en la School of American Ballet.

La bailarina cubana no titubeó para asumir el papel de Giselle cuando en un repentino malestar, la consagrada Alicia Markova no pudo interpretar ese rol.

Dicen los críticos que la noche de 1943 en que Alicia asumió el personaje de la campesina que enloquece y muere ante la traición de su enamorado, dejó una marca en la historia del ballet clásico.

Para Anton Dolin, el partenair masculino de aquella función, fue la más arrolladora y compensadora noche de triunfo.

También teje la leyenda de esa presentación un pasaje que la propia Alicia contó una vez sobre cómo sus pies quedaron ensangrentados tras acabar la obra y ella solo lo notó cuando George Schaffe, un famoso coleccionista de la época, entró al camerino y se llevó las zapatillas porque quería conservarlas para la historia.

Durante muchos años, Alicia Alonso estuvo entre las primeras figuras del ABT y su vida transcurrió entre La Habana y Nueva York.

Pero la creciente hostilidad del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba comenzó a entorpecer ese ir y venir, y alejó a la bailarina de los escenarios norteamericanos, con mucho pesar de todo el público.

Aún así, ella mantuvo una relación estrecha y fraternal con el ABT y otras compañías estadounidenses, y logró que muchas figuras y agrupaciones prestigiosas del movimiento norteamericano de danza actuaran en la isla caribeña.

La fundadora del Ballet Nacional de Cuba habló siempre con gran emoción de sus años y sus logros en el ABT, compañía que hoy siente su pérdida y la recuerda inmortalizada en los blancos tules de una Willi.

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