Como cada año el calendario anuncia la llegada de otro 25 de noviembre, fecha dolorosa para todos los cubanos, pues se cumple un aniversario más de la desaparición física de nuestro invicto Comandante en Jefe, Fidel Alejandro Castro Ruz.
A propósito de esta fecha, el periódico Sierra Maestra, llegó a las puertas de la Licenciada en Ciencias Políticas y en Contabilidad de la Universidad de La Habana y de la Universidad de Oriente respectivamente, Caridad Teresa Sierra Cuesta, vecina de calle C número 14 entre calle Granma y 5ta, en el reparto 30 de Noviembre; quien además es fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), organizaciones de masas impulsadas por el apoyo de nuestro Comandante.
Caridad Teresa, nos cuenta de la primera vez que tuvo la oportunidad de conocer personalmente a Fidel Castro y cómo ese encuentro quedará en su memoria por el resto de su vida, por la gran envergadura de este: "Fue cuando yo trabajaba como contadora en la fábrica de harina, que se encuentra en la Carretera Turística Los Jazmines Km1/2 en la UBP Frank País García (Molinera Santiago de Cuba) el Comandante fue a inspeccionar cómo se encontraba la fábrica, de pronto se me acerca y me pone la mano al hombro preguntándome si yo era la encargada de los numeritos, y yo le respondí que sí, a lo que él se apuró en interrogarme sobre el costo por peso de la harina, yo le contesté que estaba a 84 centavos y él me dijo que había que trabajar para disminuir eso; me apresuré a responderle, que estábamos encargándonos de todo, que no había de qué preocuparse".
Como muestra de la humildad de Fidel, también es testigo Teresa: "A la hora de almorzar me invitó a que me sentara a su mesa para platicar más acerca de mi trabajo y las medidas que se llevaban a cabo en la fábrica para cumplir a tiempo con la producción", nos comenta en tono muy relajado y alegre, como si recordar aquel día no le costara tanto, a sus ya cumplidos 82 años.
"Considero que las actuales generaciones deben estar alertas a los nuevos retos que están por venir, que el hecho de que les haya tocado vivir en otra época, no significa que deban ser ajenos a la historia de nuestro país, deben ser capaces de conocerla y atesorarla como algo que siempre formará parte de su vida y de su nación", aseveró con énfasis la entrevistada, al mismo tiempo que nos brindaba un rico batido de guayaba, para satisfacer nuestra sed.
"Si tuviera la oportunidad de volver a ver de frente al Comandante, le dijera con todo el orgullo del mundo, que fue y siempre será el ejemplo más adecuado a seguir por los cubanos que sienten gratitud por esta Revolución, y por lo que fue capaz de conquistar, para que hoy por hoy, disfrutemos de todo lo que tenemos, sin preocuparnos por lo que nos pueda costar", confesó Caridad Teresa.
Conocer a Fidel Castro, para esta carismática anciana es un regalo hecho por el destino, por el respeto y la admiración que emana esta extraordinaria figura de nuestra historia.
No cabe duda que lejos de ser el fiel amigo de Gabriel García Márquez; como un padre para Chávez, el hermano incomparable de Raúl Castro o el inmortal Líder de la Revolución cubana, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, demostró ser un hombre de pueblo, que no le importaba ensuciarse las manos de tierra, si era necesario, con tal de ayudar al campesino en su labor, el que solo tenía un deseo en la vida, pararse en una esquina, sin que lo etiquetaran por ser quien era o por los cargos que tuviera, demostrándonos una vez más su sentido humano .
Y qué me dicen de la vez que lideró sin armas, una manifestación como la del 5 de agosto de 1994, concediéndole todo el apoyo al pueblo que lo respaldaba. Ese era Fidel, el recordado por Caridad Teresa, y por miles de cubanos que como yo, somos partidarios de su increíble visión, adelantada a su época, pero que repercute hasta nuestros días en nuestros corazones y en la voluntad de seguir adelante, por esta Patria que defenderemos hasta el final si es preciso, no importa el tamaño del enemigo, como dijera José Martí: "Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz".