En ocasiones, cuando se escucha hablar o se conoce el caso de una persona que está infectada con el VIH, algunos muestran cierto desprecio, evitando tener cualquier tipo de contacto; sin embargo, quienes portan el virus son seres humanos como usted y como yo, solo que un descuido les cambió la vida.
“Soy un joven de 35 años y hace 10 que padezco de VIH/Sida. Llevaba una vida de diversión, de fiesta en fiesta, casi nunca tenía pareja fija, solo acompañantes para ‘pasar el rato’ y nunca me protegía en las relaciones íntimas.
“Un día el doctor de la familia me dijo que tenía que realizarme unos exámenes de rutina, no vi ningún problema en acceder; además, así comprobaría mi estado de salud. Después, soy citado nuevamente por el médico y me da la nefasta noticia de mi enfermedad, sentí que el mundo se venía abajo. Solo pensé que mis días ya estaban contados, que yo sería el tema de conversación de mis amigos y vecinos, y que muchas personas me despreciarían por estar infectado.”
¿Cómo lograste sobreponerte?
“Luego de varias semanas de lamentos decidí buscar ayuda con psicólogos y especialistas en el tema, quienes me hicieron ver que la vida puede continuar. Con su apoyo logré salir de la depresión y aprender que aunque ya no pueda solucionar mi problema, sí puedo vivir con él.”
Este joven es un profesional del municipio santiaguero de Contramaestre, que lleva una vida normal. Cuenta con el respeto y el cariño de sus vecinos y colegas por la dedicación al trabajo y el trato amable y altruista hacia los demás.
Padre de dos niños, asegura que prefiere pasar tiempo con su familia, la que constituye un poderoso acicate para cuidar de su salud, mantener el tratamiento antirretroviral y con esto, tener buena calidad de vida.
En su diálogo con Sierra Maestra no quiso dejar pasar la oportunidad de enviar un mensaje a quienes subvaloran la importancia y necesidad de utilizar el condón en todas las relaciones sexuales.
“Lo único que me resta es aconsejar a las personas que se protejan y sobre todo a los jóvenes, que traten de mantener una pareja estable porque el VIH no anuncia su llegada ni tiene un rostro que podamos reconocer. Basta darle una oportunidad y marca nuestra vida por siempre.
“A las personas que como yo están contagiadas, quiero decirles que no piensen que ya no hay solución y la vida no vale para nada… ¡Sí vale! Simplemente debemos cuidarnos un poco más, no faltar a las consultas médicas y evitar contagiar a otras personas porque si nosotros cometimos un error, los demás no tienen por qué pagarlo”.
El próximo 1 de diciembre se celebrará el Día mundial de lucha contra el Sida, con el respaldo de la campaña Detengamos Juntos el VIH, que incluye a aquellas personas con altos riesgos de contraer el virus y también a las ya infectadas. Esta iniciativa intenta concienciar sobre la importancia de hacerse la prueba a tiempo.
Todos podemos poner “nuestro granito de arena” en esta lucha contra el VIH.