Cuando se rememoran los 102 años del otrora central Miranda, los azucareros del coloso Julio Antonio Mella, le devuelven la vitalidad a varias áreas de ese ingenio, el cual molerá en la venidera campaña
Cuando resta poco tiempo para el pitazo de arrancada de la zafra azucarera 2019-2020, en el central Julio Antonio Mella del municipio de igual nombre, se observa un fuerte movimiento de rehabilitación que le permitirá mantenerse en el batallón de avanzada a nivel de provincia y de país.
El coloso del norteño territorio santiaguero ha sido históricamente el mayor productor de azúcar refino en la zona oriental de Cuba, por eso, y por la tradición arraigada en los que recuerdan el otrora central Miranda, con sus 102 años por cumplir, se empeñan los obreros de esa emblemática industria.
Según Belkis Arias Brown, jefa de producción del Julio Antonio Mella, actualmente se encuentra por encima del 90% de las reparaciones, y en estos momentos se labora en el área de acopio, en el molino basculador, y se realiza la fundición de la chumacera, con el montaje de cada una de las masas.
En la caldera, donde se ejecuta una de las principales inversiones, se busca elevar la eficiencia energética y lograr el balance que le posibilitará a ese central el autoabastecimiento de energía; de conjunto con el turbo generador número tres, que tiene fecha de terminación para el 30 de noviembre.
José Ángel La Rosa, jefe del área de Generación de Vapor, subrayó que las acciones que se acometen en la caldera número tres responden al alto grado de deterioro que posee esa instalación, lo cual no le permitía alcanzar las 55 toneladas de vapor, llegando solamente a 12 o 15.
“Está un poquito apretado, por los diferentes problemas presentados como la entrada de recursos y la rotura de la grúa”. El logro de estas cosas -al decir de Belkis Arias Brown- harán que el tiempo de remoción de la azúcar se acorte, influyendo en el ahorro energético de esa industria.
La especialista explicó a la prensa que en la zona de producción de azúcar, con el trabajo que se está haciendo hoy en el enfriadero, se ofrece de conjunto con las bombas de vacío, lo fundamental para conseguir que la calidad de la cocción del endulzante aumente y se busque mayor eficiencia.
En el caso de la línea de refino, la directiva calificó las labores como ‘exitosas’, lo cual se traducirá en todo el azúcar que llegará a la canasta básica de la zona oriental.