De cómo conocí a Camilo
- Detalles
- Categoría: Santiago de Cuba
- Escrito por MAYLÍN CAMILO CASTILLO
- Visto: 998
“Era sábado, sí, recuerdo como si fuera ahora; era sábado, yo solo tenía 14 años, vivíamos el año 1957 y estaba allí porque si me encontraban los guardias de la tiranía de seguro me iban a matar. Bueno, realizarían un juicio ahí, en Minas de Frío, en la Sierra Maestra, allí conocí a Camilo, un hombre de sonrisa amplia pero a la vez exigente; odiaba a los ladrones y así lo hizo ver en ese momento”.
Cuenta a Sierra Maestra, Pedro Mendoza Ruiz, quien fuera integrante de la Columna # 2 Antonio Maceo, dirigida por Camilo Cienfuegos: “El Che era el abogado y Camilo el juez; sucedió que un compañero que estuvo de guardia en la madrugada le dio hambre y teníamos reglamentado que una lata de leche condensada era para cuatro hombres y él sin cumplir lo indicado se la comió, por eso le realizaron el juicio, muy prolongado por cierto…
“… y es que Camilo dijo que debían matarlo porque una Revolución no se podía ganar con ladrones, pero el Che pidió que se le perdonara la vida y fuera expulsado del Campamento luego de mucho discutir el asunto, la orden del Che prevaleció.”
Pedro Mendoza antes de conocer a Camilo Cienfuegos estuvo preso él, de origen campesino y tez negra; sufrió los desmanes de aquella época donde las personas como él eran los más desfavorecidos, es por eso que siempre tuvo ideas independentistas. Lo apresaron en Bayamo y fue torturado, explica que si un vecino no lo ayuda a escapar hoy estuviese muerto.
Luego de salir de la cárcel ensangrentado, sin comida y casi al desmayarse, y después de tanto recorrido, contactó a Camilo Cienfuegos y en la columna que dirigía este allí, fue mensajero. Participó en los combates en Oro de Guisa y Vegas de Jibacoa, batalla de Jigüe, Pino del Agua, Mar Verde y Yaguajay.
Al querer saber más sobre el Señor de la Vanguardia, Mendoza Ruiz cuenta que en una ocasión se perdió un arma en un río y estuvieron toda la madrugada buscándola hasta que apareció y pudieron continuar el camino y emprender la lucha, mostrando la exigencia de Camilo y su responsabilidad con la gesta.
“Siempre hacía cuentos pero cuando era hora de ser serios, teníamos que serlo y punto. En una ocasión llevábamos cuatro días sin comer, ya se había comenzado la invasión de Oriente a Occidente y nos encontramos con la columna del Che y dijo que tendríamos que matar a la yegua que cargaba las armas sino nos íbamos a morir de hambre y debíamos triunfar o triunfar.
“Luego unos campesinos mandaron a buscar al Che y a Camilo pues le habían preparado una comida y ellos al llegar a la casa de estos campesinos les dijeron: …les agradecemos pero si no hay para todos nuestros hombres nosotros no comeremos; fue así como nos prepararon un manjar y aunque tuvieron que matar animales, imagínese, éramos más de 200 hombres. Camilo les prometió a los campesinos mandarles el dinero de todo eso en cuanto triunfáramos y así mismo fue, lo prometido lo cumplió como siempre”.
Al llegar a La Habana después del triunfo, el oficial Pedro Mendoza es ubicado en la Cabaña al frente de una Compañía de Infantería bajo las órdenes del Comandante Pinares; continuó en las FAR y prestó servicios en varias unidades incluyendo la frontera, la Escuela Militar Camilo Cienfuegos… hasta abril de 1985. Ingresa en el MININT en ese mismo año en la Unidad disciplinaria y posteriormente es trasladado a la prisión de Boniato donde permaneció hasta su jubilación. Además, fue fundador del Partido Comunista de Cuba y obtuvo varias medallas y condecoraciones como la Medalla 50 aniversario de Seguridad del Estado y Orden Interior.
Hoy, nos cuenta sus memorias del mejor hombre que según él existió; de un verdadero hombre de lucha, quien prefería ser fiel antes que respirar; y de quien heredamos su alegría pero también su buen actuar.

