Un problema de todos

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por INDIRA FERRER ALONSO
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mosquitoaeSantiago de Cuba ha enfrentado en los últimos meses el serio problema de salud que implican la transmisión de arbovirosis -en este caso el dengue-, y el riesgo de que además se produzcan casos de la enfermedad en su forma grave.

En esta provincia se trabaja arduamente para reducir la alta infestación del Aedes aegypti con intervenciones intensivas en las comunidades más afectadas, asegurándose los recursos para mantener las acciones de control entomológico y epidemiológico, incluso en los momentos más difíciles de la crisis energética que ha atravesado el país.

Pero esta no es una batalla de un día ni puede aspirarse a un resultado sostenible si no interiorizamos que la prevención de las arbovirosis es asunto de todos. Y que urge el éxito en la disminución de la focalidad porque se trata de una afección que puede causar la muerte y expandirse rápidamente, dando lugar a un evento de proporciones epidémicas.

Para entender esto, baste remitirse al historial del dengue en Cuba. El fallecimiento de 101 niños y 57 adultos durante la epidemia de dengue hemorrágico de 1981 fue un doloroso “bautismo” para un sistema de Salud que posteriormente desarrolló capacidades para la prevención y atención del padecimiento.

Después de los años ´80 en Santiago de Cuba se han sucedido períodos con una alta transmisión de la enfermedad en su forma clásica y, quizás por la aparente levedad de los síntomas, muchas personas se han acostumbrado a ver esta afección como una más, sin mayores consecuencias que una  gripe.

Sin embargo, ahora el dengue se torna un peligro mayor no solo por la posibilidad de que nuevas personas lo contraigan, sino porque quienes lo hayan padecido corren el riesgo de sufrir dengue grave en una reinfección por el arbovirus que transmite el Aedes.

Según registros de la dirección provincial de Salud, en las últimas décadas se diagnosticó dengue clásico a más de 88 000 santiagueros,  Por eso una alta infestación del Aedes aegypti, representará siempre un riesgo, no solo por lo rápido que se disemina el padecimiento y el estado de enfermedad que ocasiona, sino porque la concomitancia de algunos serotipos puede producir cuadros de dengue grave (hemorrágico).

A esto hay que sumar la prevalencia de diferentes cepas del virus en la región de América Latina y el Caribe, lo cual incrementa esta amenaza.  

Para evaluar correctamente los riesgos que corre un enfermo de dengue hemorrágico baste recordar que este padecimiento se caracteriza por provocar hemorragias masivas, hipotensión y shock por dengue, un cuadro clínico que -sin ingreso oportuno- provoca la muerte del paciente en pocas horas, sin que los médicos puedan evitarlo.

Por eso es imprescindible que cada familia haga suyas las orientaciones que constantemente divulgan los medios de difusión masiva sobre el tapado de los depósitos de agua y el tratamiento de estos con abate. Como hemos venido abordando en anteriores ediciones, es fundamental eliminar desechos que puedan contener agua y convertirse en criaderos artificiales, chapear zonas enyerbadas, enterrar neumáticos y mantener los tanques elevados con peces que se alimenten de las larvas.

Solo un movimiento popular, cuyas acciones comiencen al interior del hogar y en los barrios, puede erradicar el mosquito transmisor del dengue.

La responsabilidad estatal no solo atañe las acciones de vigilancia y lucha antivectorial o la asistencia médica; también se sustenta en la prevención y el cumplimiento de las medidas sanitarias en los centros laborales y de estudio.

Cualquiera pensaría que conociendo el problema (riesgo de dengue), identificando su causa (alta infestación de mosquitos)  y teniendo los recursos materiales, el personal calificado y la red asistencial listos para afrontarlo, la solución llegaría en cuestión de días. Pero esa fórmula no ha surtido efecto en Santiago de Cuba, donde -a pesar de los cuantiosos gastos de la actividad antivectorial- buena parte de la población no percibe los riesgos y asume conductas irresponsables.

Transformar esa situación no es solo una opción en estos momentos, se trata de la manera más segura para evitar las complicaciones graves o la muerte de algunas personas.

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