Por una familia cubana con una íntegra formación de valores

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por Maylin Camilo Castillo
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fmc cuba santiago de cubaCon el propósito de garantizar a nuestros hijos un mundo con familias la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) de manos con el Ministerio de Educación visitan las escuelas secundarias y preuniversitarias impartiendo conferencias sobre la formación de valores del 1 al 31 de octubre.


Este programa consiste en un Proceso Político de Apoyo al Proceso Educativo con los padres para que tengan una mejor comunicación con sus hijos por el propio bienestar del educando. Propiciando la reflexión de la familia sobre las conductas negativas y de irrespeto a las normas en el sistema educativo cubano.
Como base afectiva, la familia es un grupo social cuyo fundamento está constituido por un conjunto de los más profundos sentimientos humanos como el amor, la comprensión, el cariño, la ternura y la dedicación.
Como influencia formativa, se tiene que la familia es el primer ambiente social del hombre, en esta aprende los primeros principios, los valores morales y las nociones de la vida. La familia es la encargada de propiciar que niñas y niños se desarrollen como miembros de una nación y de un grupo social, con sentido de pertenencia, con capacidad de entender y respetar la cultura de su grupo y de su país.
Con respecto a su importancia social, la familia es el origen de la vida social, donde el individuo se prepara para su vida en la sociedad, mientras mejor organizada esté la familia, más sólida y favorable será la organización social. Necesidad imperante en la Cuba de hoy, donde la educación moral, las normas y costumbres, están en contradicciones con la realidad económica, los valores del socialismo y los principios humanos que nos han caracterizado.
La familia cubana en sentido general ha cambiado, la realidad en la que está inmersa la estructura familiar en nuestra sociedad, dista mucho de la existente en tiempos pasados. Los factores políticos, económicos, sociales y culturales, ocurridos en las últimas décadas, han influido decisivamente en la transformación del propio concepto tradicional de familia, dando lugar al surgimiento de variedad de formas de convivir, diversidad de estructuras familiares y por tanto, la existencia de múltiples realidades familiares.
Condiciones estas que han originado un debilitamiento de la función educativa, muchas familias, dedicadas a garantizar las necesidades materiales, limitan la comunicación y el control sobre los hijos, responsabilizan a otros con su formación y en ocasiones adoptan posturas justificativas ante actuaciones incorrectas o desajustadas de sus hijos en los diferentes entornos.
Según Yumila Pérez Frómeta, ideológica de la FMC en la provincia de Santiago de Cuba expresa que: “Las manifestaciones del resultado de la falta de comunicación y control se materializan de forma regular en las instituciones educativas. Identificamos niños, niñas, adolescentes y jóvenes vinculados a hechos de consumos de sustancias psicotrópicas, a prácticas de prostitución o protagonistas de hechos violentos que laceran la integridad física o emocional de sus compañeros, maestros u otras personas en sus medios de interacción”.
Son los padres los responsables tanto legales como morales de educar a sus hijos e hijas, la escuela no puede ni debe suplir esta responsabilidad. Por ello, se vislumbra la necesidad de que la participación de las familias dentro del contexto escolar sea una realidad, dando lugar a que el trabajo entre ambos agentes, sea de forma conjunta y colaborativa, buscando una complementariedad entre los valores y pautas educativas que las familias despliegan en su contexto es decir el hogar¬ y lo que la escuela pone en funcionamiento en el centro educativo.
La familia, de conjunto con la escuela, debe ir contribuyendo a que los hijos descubran cuál es la ruta que quieren seguir en la vida. Establecer la diferencia entre lo que se quiere y lo que se necesita, entre la vida confortable y la vida feliz, utilizando correctamente las relaciones de poder con los hijos, donde en pos de propiciar un desarrollo pleno como seres humanos, la educación conjunta de la familia con la escuela, debe propiciar la convivencia moral y el bienestar con ellos mismos y con la sociedad.
¿Cómo lograr que la familia alcance el fin de tener hijos profesionales o realizados laboralmente pero honestos y felices? ¿Cómo lograr que la escuela y la familia se unan para formar una nueva generación competente pero humana, respetuosa y responsable? ¿Cómo lograr que sus hijos convivan con sus familias, maestros, compañeros y sociedad en general sin violencia? ¿Cómo acompañar a los hijos a transitar por el camino de la vida concediendo valor a la dignidad, al respeto, al amor propio y a la autoestima utilizando la vía del trabajo, la abnegación y la voluntad para lograr lo que necesitamos y no todo lo que queremos? Son algunas de las preguntas respondidas en las conferencias impartidas por funcionarias de la FMC a los padres de todas estas escuelas.

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