Sus Polos Productivos –Laguna Blanca y Bungo-La Venta- son decisivos en el empeño de satisfacer paulatinamente las necesidades alimentarias de la población de Santiago de Cuba
El municipio de Contramaestre, considerado el sexto municipio de la provincia de santiago de Cuba por su extensión superficial y el tercero por su población –más de 105 719 habitantes- se ratifica por estos tiempos como el mayor productor de alimentos en esta zona oriental del país, en correspondencia con el aporte y potencialidades de sus principales polos productivos.
Forman parte de los polos contramaestrenses la Empresa de Cultivos Varios Laguna Blanca y Bungo-La Venta, donde se agrupan tierras estatales y privadas, y cooperativas integradas bajo el principio de aprovechar más eficientemente los recursos humanos y materiales, que cierran ciclos de producción, encaminados al propósito de aportar unas 30 libras de viandas, hortalizas y granos y unos cinco kilogramos de cárnicos por habitante.
Un año de puesta en marcha ya acumula el polo productivo de Bungo-La Venta, encargado del autoabastecimiento local, donde se promueve e incrementa la siembra con tecnología de ñame, plátano burro, maíz, yuca y frutales a cargo de cuatro Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), dos Cooperativas de Producción Agropecuarias (CPA) y otras cuatro Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS) con el encargo fundamental de producir alimentos para el pueblo.
Allí, la estrategia agrícola puesta en práctica también está dirigida a la sustitución de importaciones, esencialmente la producción de alimento animal, de ahí que se le brinde un impulso decisivo al desarrollo actualmente del cultivo del maíz y el fríjol, además de la siembra de tomate, favorecidos por los proyectos internacionales que contribuyen al mejoramiento de la condiciones de vida de los productores y los rendimientos agrícolas de la tierra.
Si bien, en la actualidad Bungo-La Venta renace, no deja de ser protagonista entre sus homólogos de la provincia el polo productivo de Laguna Blanca, donde se localiza la Empresa de Cultivos Varios (ECV) homónima, considerado el mayor plan viandero, facultado para abastecer a la populosa ciudad de Santiago de Cuba, Contramaestre y otros territorios.
Allí, los más de 2 300 hombres y mujeres tienen el encargo de garantizar de manera estable el envío de las viandas, hortalizas, granos y frutas que demandan seis mercados agropecuarios de la ciudad de Santiago de Cuba. En unas 7 500 hectáreas (ha) cultivables se inscribe la fuerza productiva de 15 estructuras: ocho UBPC, seis CCS, la granja estatal Aguacate, y los usufructuarios, quienes aseguran unos 3 000 quintales (qq) semanales de productos agropecuarios a la urbe oriental.
Por esos sitios se siembra y cosecha el boniato, plátano, pimiento, tomate, yuca, maíz, frijol, distintos tipos de frutales y hasta el higo, que es nuevo, y podría sustituir importaciones.
De igual manera, en el propósito de incrementar la producción de alimentos para el pueblo, participan activamente más de 3 000 campesinos y cooperativistas quienes están conscientes de la prioridad de enfrentar esa tarea estratégica de la Revolución desde su activa participación en el Movimiento de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar (MAUSF).
Ellos, reunidos en 34 estructuras productivas también realizan un importante aporte al autoabastecimiento territorial de los 13 consejos populares existentes en el municipio y en el impulso y consolidación de los 19 subprogramas del Movimiento, de ahí el compromiso de alcanzar la condición de Referencia Nacional en la próxima visita del Grupo Nacional del MAUSF.
Según datos oficiales, más del 70 % del territorio de Santiago de Cuba está en zonas montañosas, mientras de la tierra cultivada solo el 8 % está bajo riego. Hasta la fecha se avanza en el empeño de alcanzar como promedio mensualmente las 30 libras de viandas, hortalizas, granos y frutales por habitante, así como en los 5 kilogramos de carne. Contramaestre, el mayor productor de carne porcina en la provincia, aspira cerrar el año con las cifras comprometidas y ratificar sus potencialidades productivas.