
Entre espátulas, rodillos, cemento y pintura se encontraban los 22 integrantes de la Asociación de Solidaridad y Cooperación para el Desarrollo Ernesto Guevara, en la Escuela Especial Pepín Salvat de Santiago de Cuba, haciendo una reparación de la instalación para que las niñas y los niños comiencen en septiembre en una escuela más linda.
Esta Asociación radica en Torejón de Ardoz, España, y en nuestra provincia está reconstruyendo Escuelas Especiales, además de que traen una donación con mobiliario, juguetes, recursos para los docentes, materiales de construcción, como ventanales nuevos.
Ayer tuvieron un hermoso recibimiento en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y se han propuesto arreglar las 27 escuelas especiales de la provincia santiaguera, según comentó Carlos Manuel Escribano, representante de la Asociación.
La Escuela Especial Pepín Salvat es para niños con deficiencia de la comunicación y el lenguaje, tiene una matrícula de 53 infantes, desde preescolar hasta segundo grado, nos informó Letys Martínez Sánchez, directora de la escuela, aseverando estar muy agradecida con este proyecto de la Asociación de Solidaridad, “por su buen corazón y sus deseos de hacer bien las cosas y más cuando se trata de niños”.

Esta brigada se solidariza con la Revolución cubana, ya que ayuda a programas en apoyo a proyectos de sanidad. Al respecto, Escribano expresó: “Todos los años mandamos uno o dos contenedores con materiales de estudio, pupitres para que los niños tengan un mayor confort, peluches, ropas para la población... Escogimos el nombre de Ernesto Guevara porque simboliza el internacionalismo”.
Desde el año 1992 fue creada esta Asociación, pero están viniendo a Cuba desde el año 2005. Aquí hicieron la escuela especial de El Caney, entre otras instalaciones no solo de la educación sino también de la salud.
El año que viene estarán en Baracoa y ahora se encuentran inmersos en el Proyecto Aulas para el desarrollo y recaudan fondos para dotar a las cocinas de las escuelas del material necesario para que los niños disfruten de una mejor comida.
Las brigadas de trabajo son voluntarias, no cobran nada por esto y siempre les gusta intercambiar con los padres y los niños pues se deleitan viendo la alegría en sus ojos cuando las escuelas están restauradas. Silvia Román es la directora de esta humanista asociación, integrada por personas de todas las edades.