El sol de “Santiago” no quema, enamora

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por Nazín Salomón Ismael / Fotos: Archivo de Sierra Maestra
Visto: 1876

calle enramada santiago de cuba

Santiago de Cuba siempre ha sido una ciudad soleada. Aunque muchos la evitan por su calor característico, creo que este resulta su principal atracción, pues la luz que nace en el oriente cubano ofrece las mejores vistas, que hasta enamoran.

Pero no solo las altas temperaturas hacen de esta, la capital del Caribe, un cálido escenario para vacacionistas y curiosos; la vegetación, su gente, la arquitectura, la gastronomía... resultan muestras de un estigma bien conservado que se transmite a muchos ritmos, y no solo musicales.

En la ciudad, la segunda más grande de la isla, se denotan colores y atributos patrios con más de dos siglos de pertenencia, brillantes bajo los fervientes rayos de sol. Cada parque, rotonda, avenida, y paseo promueve lo mejor de nuestra idiosincrasia. “El pueblo que ayuda”, así expresan muchos. Cuna del arte más tradicional y puro cuyas celebraciones alcanzan connotaciones mundiales y sirven de referencia para sus cultores.

No existe rigidez en los pensamientos con un clima cálido. Eso de que el calor altera los sentidos, y hasta el humor, es una cuestión de actitud. Decía Benny Moré que el calor está en la mente, aunque claro, el mundo ha cambiado en cincuenta años, y cada vez son más elevadas las temperaturas, pero es cierto. Aunque no por ello debemos dejar de proteger nuestra piel y beber líquidos constantemente.

plaza de marte bandera cubana santiago de cuba

La verdad es que con este sentir justificamos muchas cosas como, la cervecita fría luego del trabajo, y los viajes a la playa entre semana; por su puesto, todo esto mientras cada cual haya cumplido con sus obligaciones pues, “Santiago” debe seguir siendo ejemplo de desarrollo para todo el país.

Quejarse del calor es algo normal. Nos irritamos por el ajetreo del día sumado a un clima que, aunque favorable para muchas cosas, no lo es para quienes necesitan trasladarse con frecuencia de un sitio a otro. Pero el sol, con su luz, estimula a las personas, vitaliza las plantas, ilumina de forma natural, y más que todo, es sinónimo de vida.

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