El patriota bayamés Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria, recibió este jueves, el homenaje del pueblo de Cuba en el bicentenario de su natalicio, con un acto político-cultural en el cementerio patrimonial Santa Ifigenia, Monumento Nacional, en Santiago de Cuba.
Fue depositada una ofrenda floral en nombre del pueblo de Cuba en la tumba donde se atesoran los restos mortales del iniciador de las gestas libertarias el 10 de octubre de 1868, cuando dio la libertad a sus esclavos en el ingenio La Demajagua.
Muy cerca se hallan las de Mariana Grajales, Madre de todos los cubanos, el Héroe Nacional José Martí y el líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz, en el sendero de los padres fundadores de la nación cubana.
El acto fue presidido por Lázaro Expósito Canto, primer secretario del Partido en la provincia; Beatriz Johnson Urrutia, presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular, entre otros dirigentes políticos y de masas, además de una representación del pueblo santiaguero.
Omar López Rodríguez, Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba expresó: “El 18 de abril de 1819, nació para la historia uno de los hombres más preclaros de Cuba y América, un hombre de todos los tiempos Carlos Manuel de Céspedes, tuvo una fuerza de voluntad intocable, el que nos enseñó a luchar por nuestra libertad”.
Abogado de formación y hombre de amplia cultura, no aceptó oferta alguna del enemigo y mantuvo la dignidad del puesto confiado por su pueblo cuando asumió la presidencia de la República en Armas.
Debido a momentos que vivía, intrigas políticas e incomprensiones fue depuesto en ese cargo y se fue a vivir a la intrincada serranía de San Lorenzo, perteneciente hoy al municipio santiaguero de Tercer Frente, donde enseñó a leer y escribir a las familias muy humildes.
Fue un hombre de sacrificio absoluto y mostró su amor a la Patria aún más, cuando su hijo Oscar fue apresado por las tropas españolas y a cambio de su vida le pedían dejar la lucha y permitir la victoria del colonialismo español sobre la isla de Cuba, y Céspedes no aceptó, diciendo que él era el Padre de todos los cubanos que habían dejado todo por unirse a la gesta libertaria. El 27 de febrero de 1874 el cuarto batallón de San Quintín atacó esa prefectura y Céspedes fue abatido, cayendo su cadáver por un barranco.
Este jueves también, en el parque Carlos Manuel de Céspedes, en pleno corazón de la urbe oriental, se recordó el protagonista de páginas inolvidables de la historia y las luchas contra el colonialismo español en la Isla, con el depósito de una ofrenda floral ante el monumento que lo recuerda.