Descendiente de haitianos, pero nacida en Cuba, Isabel Calixto Martínez fue la primera enfermera cubana que pisó suelo de Haití luego de cumplir una misión encomendada por Fidel Castro en 1998, de ir a ese país, a salvar vidas y ahuyentar la muerte. Se reconoce por ser fundadora de la Misión Médica de Haití.
Esta mujer de gran corazón provenía de una familia haitiana que, en busca de más oportunidades de vida, se mudó a Cuba específicamente en Camagüey, allí nació Isabel. La mayor de seis hermanos que fue criada por su abuela paterna y esta le enseñó el creol como su lengua principal expresando: “Si mi abuela nos preguntaba algo, teníamos que responderle en creol o francés si no nos castigaba, por tanto, o lo aprendía o lo aprendía”.
Luego se mudaron a Santiago de Cuba y aquí fue donde se graduó de Enfermería General comenzando a trabajar en el Hospital Militar, en Maternidad Norte, en ocasiones llegaban delegaciones de extranjeros a la provincia y ella servía de traductora. Luego cumplió misiones internacionalistas en: Argelia, Nicaragua, Guatemala, el Desierto de Sahara y por último Haití.
“Esta última fue muy impactante, triste y gratificante a la vez, ya que en mi país la salud es gratuita, allá en Haití en una ocasión llegó un niño muriéndose y el médico haitiano le dijo a la madre si no tienes dinero puedes llevártelo para que se muera en la casa, eso causó en mí tanto dolor se me comprimió el pecho y le dije al médico Dios lo va a castigar, enseguida llamé a la madre y le brindé mi ayuda, le canalicé las venas al niño y le puse suero, localicé a una doctora cubana y le salvamos la vida al infante”. Expresó Isabel.
“Como esas experiencias tuve varias, pero al final siempre le ganábamos la batalla a la muerte, y al llegar aquí a Cuba con la misión cumplida, nos recibió Fidel en el aeropuerto y me dijo: “Siempre te veía en el televisor y sé que trabajaste mucho, felicidades” esa frase y su abrazo profundo siempre lo recuerdo como un bien muy preciado”.
Isabel es una de esas mujeres que inspiran como ejemplo de patriotismo, de amor y sacrificio por los otros se le salen las lágrimas cuando me muestra las fotos de todas sus misiones, pues son inolvidables, como si añorara vivir nuevamente cada momento y seguir salvando vidas.