Nació en La Habana, en el hospital Calixto García, el 17 de febrero de 1927; segundo de doce hermanos, ocho hembras y cuatro varones. Su humildad fue grande, no de pobreza sino de esos sentimientos que calan en lo más profundo del ser humano.
Su casita estaba en el Reparto Poey, ese que lo vio crecer, jugar, aprender y trabajar…. Sí, trabajar aún cuando era niño con apenas nueve años; lo vio ejercer de limpiabotas, albañil, salvavidas y barbero, sin saber que en el futuro volvería a sus calles pero esta vez como un Comandante.
Luchar contra la injusticia social fue su meta, por esta se incorporó al movimiento revolucionario, conoció a Fidel Castro, participó en el asalto al cuartel Moncada, en el desembarco del Granma, fue a la Sierra Maestra y allí se hizo héroe, de acción y pensamiento.
Comandó el III Frente de Operaciones en la Sierra Maestra, en la antigua provincia de Oriente, y perpetuó para la historia el nombre del municipio, ese que hoy lo protege en sus montañas donde reposan sus restos mortales para siempre.
Hombre honesto, preocupado, respetuoso, humano, buen hijo, hermano, amigo y jefe. Una gente de detalles, atento, gentil, romántico; aunque también era una persona austera, severa, serio, sin concesiones ante lo mal hecho.
Fue Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, Título Honorífico de “Héroe de la República de Cuba” y la Orden “Máximo Gómez” de Primer Grado.
En su pecho llevó con honor medallas y condecoraciones, todas otorgadas por el Consejo de Estado. Integró la Asociación Cubana de Músicos, Escritores y Compositores de la Uneac y en su creación musical figuran más de 900 obras, muchas inéditas, otras con amplia difusión nacional y algunas en el exterior.
Su nombre lo conoce bien el pueblo, lo recuerdan y le rinden honores, por eso hoy, en las montañas de Cruce de Los Baños, municipio de Tercer Frente, miles de santiagueros pondrán flores en la tumba de Juan Almeida Bosque, a 92 años del nacimiento de un héroe.