Eres tú mi más grande amor

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por LUCÍA MONTES DE OCA FUSTÉ
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amordemadreSiempre me dijeron que el más grande amor era el de madre, que cuando tuviera a mi bebé lo entendería. Así es, así ha sido desde que vi su carita por primera vez.

Gracias a Dios que el corazón puede dividirse en numerosísimas partes para que nadie quede fuera: familia, amigos, compañeros de trabajo...

Pero lo cierto es que ese pequeñito ser, salido de nuestras propias entrañas ocupa la porción más grande de ese enorme pastel que es, sin dudas, el corazón humano.

Desde las primeras horas, los primeros minutos con ellos, desbordamos a cántaros el más grande, el más puro de los sentimientos. Todo cuanto podamos brindarles nos parece poco.

Y siempre será así, -eso me dice mi mamá-, siempre serán nuestros pequeños, nuestros protegidos, nuestros consentidos y amados, ya tengan 30, 40 o 60 años.

Hoy despertamos con innumerables muestras de amor, las que nos proporcionan a nosotros y otras muchas historias contadas por los medios de comunicación desde el amanecer.

Una en particular nos conmueve a los cubanos, la de Gerardo y Adriana, así sin más, porque todos saben quienes son. Su ejemplo de amor es admirable y envidiable en buena medida.

Su historia bien pudiera contarse en telenovelas. Y muchos años después del cruel encierro y de la ansiada libertad, el amor es su motor impulsor. Un motor que recibe el impulso de Gema, Gerardito y Ámbar.

Por qué les cuento eso. Pues porque en estos tiempos tan cargados de informatización donde prevalece el Imo, los Chats, el Whasap para comenzar amores, donde han disminuido las maneras convencionales de comunicación y se han desechado las cartas, bien pudiera servir su historia como muestra de que sí se puede, mantenerse aún a la distancia, conservarse y enriquecerse cada día.

Yo sin dudas, se lo diré a José Eduardo cuando llegue el momento. Cuando le "rompan el corazón", cuando se crea enamorado, cuando piense que no puede lograr lo posible, le contaré que siempre habrá Gerardos y Adrianas. Hasta entonces seguiré siendo su primer amor, y él será el mío por siempre.

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