Durante el año 2018, aun cuando persistieron las dificultades económicas para el país con su trascendencia al plano provincial e incluso familiar, el Estado cubano garantizó la sostenibilidad de los servicios básicos, en particular en la provincia de Santiago de Cuba, el 73 por ciento de los gastos de la actividad presupuestada fue dedicado a la Salud, la Educación y la Asistencia Social.
En este sur oriental territorio se registraron gastos de la actividad presupuestada en el orden de los 1 651.4 millones de pesos, de los que el 45 y 25 por ciento fueron dedicados a garantizar la salud de la población y la educación de los niños, niñas y jóvenes.
En detalles puede decirse que 82 círculos infantiles, 894 escuelas entre primarias corrientes y las utilizadas para la preparación de niños con necesidades especiales, además de 101 secundarias básicas, 32 preuniversitarios, 33 escuelas técnicas… por solo citar algunos de los servicios para los que el presupuesto del estado erogó 418.4 millones de pesos.
Más dinero aún fue el puesto a disposición de la Salud Pública con 739.9 millones de pesos para que continuaran funcionando 16 hospitales, 42 policlínicos alrededor de los que se nuclean 1 048 Consultorios del Médico de la Familia, ocho hogares maternos, cuatro clínicas estomatológicas, dos bancos de sangre, 18 casas de abuelos y 12 hogares de ancianos.
La Asistencia Social atendió a 15 802 núcleos con insuficiencia económica, lo que benefició a 25 450 santiagueros y santiagueras, para lo que se utilizaron 49.3 millones de pesos que constituyó un incremento de estas prestaciones monetarias de 2.1 millones, en tanto los sectores de Cultura, Deportes, y Servicios Comunales recibieron 234.7 millones de pesos.
Otras transferencias de dinero para uso público y de impacto en la calidad de vida del pueblo fueron 244.3 millones de pesos que subsidiaron bienes y servicios de la canasta familiar normada como cárnicos, leche, azúcar, pan, arroz, granos, huevos y combustibles domésticos, además de 44.5 millones de pesos para sostener la bonificación del 50 por ciento de los precios de materiales para damnificados por el huracán Sandy.
Lo que pudiera parecer una relatoría de números fríos, garantiza el soporte material de la tranquilidad, la seguridad, la alimentación, la educación, la salud de los santiagueros y santiagueras, son a todas luces razones para continuar.