Para cualquier persona que visite nuestro territorio, ya sea extranjero o cubano, de aquí o de allá, contemplar la belleza, limpieza, urbanización y colorido de la ciudad heroica es todo un placer, pues Santiago de Cuba es una ciudad que enamora.
Sus parques conservados, fachadas pintadas, nuevos centros comerciales y de servicios, luminarias y carteles dan un aire moderno a su imagen y a la vez destacan los valores en cuanto a sus tradiciones, cultura e idiosincrasia.
Pero esta reanimación no solo se observa en la urbe, en los barrios también se ve una nueva imagen. Bodegas, carnicerías, pescaderías, supermercados, panaderías, cremerías, restaurantes, gimnasio biosaludable, mercados integrales y demás entidades se han construido en lugares alejados del centro citadino, llevando los servicios a la propia comunidad.
Miles de santiagueros se han beneficiado con estos métodos de trabajo empleado por el Gobierno local para resolver diversas problemáticas enfrentadas por los pobladores durante largos años y propiciar así una mejor calidad de vida.
Consejos Populares como Los Cangrejitos, Chicharrones, centro urbano Abel Santamaría y José Martí, El Caney, El Cobre, El Cristo, Flores, Los Olmos, Siboney y otros se han beneficiado de este movimiento constructivo nombrado Santiago Arde de Patriotismo, nacido al calor de la recuperación de los establecimientos devorados por un incendio en noviembre de 2016 en la popular calle Enramadas.