Un “SÍ”… por el placer femenino

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por ODETTE ELENA RAMOS COLÁS
Visto: 722

diatoleranciaceroNo es una efeméride muy conocida, pues su conmemoración solo tiene lugar desde el año 2012; sin embargo, reviste tanta importancia que no la podemos seguir pasando por alto. Se trata del 6 de febrero, Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, una práctica que se suele ejecutar en algún momento de la vida de las niñas entre la infancia y la adolescencia en determinados países.

En la resolución aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas se le pide a los Estados que “desarrollen, apoyen y cumplan estrategias que prevengan esta práctica, incluyendo la formación de personal médico, trabajadores sociales y líderes locales y religiosos para asegurar que dan servicios competentes de apoyo y cuidado a las mujeres y niñas en riesgo de sufrir esta mutilación o que ya la hayan sufrido”.

Se estima que a nivel mundial hay al menos 200 millones de féminas mutiladas; y que cada año se le extirpan los genitales a tres millones de niñas entre su lactancia y los 11 años. Si bien la ablación es un problema universal, se concentra fundamentalmente en 29 países de África y Oriente Medio, aunque se conoce su práctica en naciones de Asia y América Latina, y en las poblaciones emigrantes que viven en Europa Occidental, en Norte América, Australia y Nueva Zelanda.

Todos estos procedimientos consistentes en alterar o dañar los órganos genitales femeninos por razones que nada tienen que ver con decisiones médicas, sino con tradiciones ancestrales del patriarcado machista, a la luz del siglo XXI aún insisten en limitar las sensaciones femeninas ya sea por religión, roles de género obsoletos, entre otras razones.

Y son utilizadas como medio para preservar y potenciar las características que se consideran más “deseables” en las mujeres, como la “pureza” sexual de las niñas y adolescentes. En algunas sociedades, el honor familiar está ligado a la virginidad de las hijas, y como resultado estas son obligadas a ser mutiladas para evitar el riesgo del inicio de las relaciones sexuales antes del matrimonio.

Tales rituales, sin duda alguna, constituyen una violación de los derechos humanos básicos de las mujeres y las niñas: a la salud, la seguridad y la integridad física, así como el derecho a no ser sometidas a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Incluso el derecho a la vida se pone en juego, porque hay casos en los que las niñas o adolescentes mueren desangradas o por infección en las semanas posteriores a la intervención, dada la realización de tales procederes casi siempre de manera rudimentaria, a cargo de curanderas y con herramientas como cristales, cuchillos o cuchillas de afeitar, y nunca en centros sanitarios.

La pérdida casi total de la sensibilidad es la principal consecuencia para las afectadas, con el añadido trauma psicológico; mientras que a más largo plazo puede ocasionar quistes e infertilidad, además de complicaciones en el parto y un riesgo mayor de fallecimiento de los recién nacidos.

En Cuba esta es una práctica prohibida, pues el Estado y el Gobierno cubanos realizan grandes esfuerzos para eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas; aparte de que por tradición, nunca fue un proceder cotidiano en el territorio nacional.

No obstante, la nueva Constitución de la República, cuenta con varios artículos que patentizan el respaldo hacia la defensa de los derechos y la dignidad humana en general y de las féminas en particular.

Por ejemplo, el número 43, expresa que “(…) El Estado propicia el desarrollo integral de las mujeres y su plena participación social. Asegura el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, las protege de la violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones y espacios, y crea los mecanismos institucionales y legales para ello”.

Esta es una de las tantas razones por las que los cubanos, y las cubanas fundamentalmente, votaremos “SÍ” el próximo 24 de febrero, para aprobar la carta magna de nuestro país, que vela por la no discriminación y la protección de la dignidad y los derechos de todos los que habitamos en esta tierra, donde no tienen lugar prácticas tan degradantes como la mutilación genital femenina.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar