La misión médica cubana en Haití continúa haciendo hazañas, diariamente escuchamos de logros obtenidos por estos galenos de batas blancas, que sin mirar atrás y atendiendo a un llamado de la Revolución y Fidel a salvar vidas donde hay tanta muerte, decidieron así, seguir el ejemplo del Che e implementar el internacionalismo, como premisa fundamental en su bregar.
Aun cuando en este mes celebraron los veinte años de misión ininterrumpida, y se publicaron en varios medios todos los frutos alcanzados, perpetúan su labor llevando salud a aquellos que tanto lo necesitan, como es esta nación caribeña que tanto dolor ha sufrido, son cientos de vivencias de nuestros médicos que podemos contar, por ejemplo solo el hecho de que donde atienden los cubanos no hay muerte infantil es digno de realzar, pero hubo un caso que ocurrió que caló muy profundo en mi corazón.
Los colaboradores del Hospital Central de Aquin Departamento Sur y en especial el equipo quirúrgico siguen poniendo en alto el nombre de Cuba y es que se le realizó una intervención a la paciente Michelene Azard de 43 años, anunciada por el doctor José Ángel Bertrán, especialista en ginecobstetricia y el Dr. Pavel Castro especialista en cirugía general, para realizar cesárea más histerectomía, esta presentaba un embarazo a término además de un fibroma gigante que le había impedido por largos años lograr embarazarse siendo este el primero.
La operación fue exitosa, y aunque el fibroma era enorme, gracias a los médicos cubanos pudo lograrse el esperado objetivo, la madre le puso a su niña Yindra Milagros, el primero es el nombre de la anestesista que la asistió y el segundo porque la salvaron, las dos gozan de buena salud.
“Todos con gran empeño logramos traer a esta personita al mundo y la madre se recupera satisfactoriamente en nuestro hospital, participaron en esta operación exitosa un equipo de profesionales excelentes como caracteriza a los cubanos, que está compuesto además por la enfermera Gretel Miranda, y la anestesista Yindra Batista”: así expresó el doctor a cargo.
En todos estos años los médicos cubanos han mostrado sobre todo, amor a su profesión, que esto refiere amor al ser humano como basamento fundamental de esa profesionalidad que los caracteriza, empeño en salvar vidas, inherente a cualquier circunstancia, con sabiduría, hacen milagros en cada paso que dan.