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La despedida del “buen amigo” Jorge Omar Mercerón

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
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JORGE OMAR MERCERÓNlCon enorme pesar se conoció en esta ciudad el fallecimiento la semana pasada, a los 77 años, del entrañable Jorge Omar Mercerón Fournier, figura destacada de la cultura santiaguera y además, persona que sobresalía por su trato afable y educación. El cáncer acabó con su existencia.

Mercerón era la personificación del promotor cultural dondequiera  que estuviese; era militante del Partido Comunista de Cuba desde 1968 y además, durante más de 30 años fue Delegado de Circunscripción (gobierno en el ámbito del barrio) y por ende, miembro de la Asamblea Municipal del Poder Popular (Alcaldía).

Jorge Omar siempre tuvo un detalle por comentar sobre el arte y la cultura de su ciudad, a la par de ser un músico consumado. 

Con el apoyo de Ludmila, cantante cubana que radica en España e hija de Mercerón, y de Marilis Garzón, especialista de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos, pudo organizarse este acercamiento a la vida de este cultor del arte musical.

Fue director de la Banda Militar de Oriente en los pasados años 60; especialista del Centro Provincial de la Música; saxofonista y director de la orquesta Mario Patterson, y compositor de más de 100 canciones, especialmente guarachas y boleros. 

En 2017 fue candidato a las nominaciones de los Grammy Latinos, como parte del fonograma Déjala correr, de Ludmila Mercerón Trenard, donde está el cha cha cha de Jorge Omar, “Te tengo que dejar”.

Pero en 2018 vuelve a ser candidato a la nominación del Grammy Latino, con “La pastelera del Tivolí”,  música y voz de Ludmila, y el acompañamiento del grupo Guitarras y Trovadores, de Santiago de Cuba, además de otros números de su autoría: Cuando pienso en ti mujer, Sentimiento de culpa, Tu novio el agua te cortó…

En verdad, poco se conoce en esta ciudad sobre la autoría de Mercerón, quien era amante de las bellas melodías y muy preocupado por conseguir el enlace adecuado de armonías. Y cuando cantaba al amor, adornaba la melodía con saltos elegantes para realzarla y mantener giros cercanos a la trova de Pepe Sánchez, Salvador Adams, Miguel Matamoros… siempre con la herencia musical de su padre Mariano Mercerón, conocido como el padre del danzón en Cuba y México.

La frase amable, la delicadeza, y el amor por la música que caracterizaron a Jorge Omar Mercerón ahora  le faltan a su familia, a sus amistades y también a esta  Santiago de Cuba que tanto amó. Y claro ya no se escuchará en su voz esa expresión que hizo tan suya: “¡Mi buen amigo!”. 

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