Más allá de una ley

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por Rafael Carela Ramos
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Las conmemoraciones históricas constituyen una hermosa tradición patriótica y revolucionaria en Cuba, que con el tiempo  ha ido creciendo en la conciencia y el quehacer de la mayoría de los cubanos.


Las conmemoraciones se suelen llevar a cabo para mantener viva la memoria sobre determinados acontecimientos históricos. El fallecimiento de un prócer, una batalla o un atentado terrorista pueden conmemorarse: es importante tener en cuenta que la conmemoración no es una celebración, sino que consiste en rememorar lo ocurrido.

Hay conmemoraciones que son internacionales y que suelen vincularse a efemérides reconocidas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Una conmemoración de este tipo es el Día Internacional de los Trabajadores, que se conmemora cada 1 de mayo en homenaje a un grupo de sindicalistas que fueron ejecutados en los Estados Unidos por reclamar mejoras en los derechos laborales. 

Las fechas  del natalicio y el fallecimiento de héroes y mártires de nuestra Patria, así como hechos relevantes  de la historia del país y de otras naciones del mundo, son recordados aquí con fervor y el reconocimiento que merecen.

En particular, las fechas luctuosas son momentos de  recogimiento y el debido respeto y la valoración de lo que significó y significa cada hecho y cada uno de los recordados.

Sin embargo, no faltan los que rendidos ante las bebidas alcohólicas  y la música estridente,  se desmarcan de tales tributos y  continúan en su mundo nebuloso particular.

Todavía recuerdo con cierta impotencia, cuando el cortejo fúnebre del Comandante de la Revolución, Juan Almeida Bosque recorría las avenidas y calles de Santiago de Cuba, acompañado del homenaje de los santiagueros, en su camino al Tercer Frente donde reposan sus retos, una familia de la comunidad  no se daba por enterada y, en medio de una fiesta casera, agredía a todos con un equipo de música  a todo volumen.

Y, por citar otro ejemplo, el pasado 30 de julio, aniversario de la muerte del joven líder revolucionario santiaguero, Frank País García y Día de los Mártires de la Revolución, se repetía el hecho, por otras personas, sin que nadie  les llamara  la atención por la fecha de que se trataba. 

No es que estuvieran violando una ley, sino más allá,  la evidente falta de ética, sensibilidad humana, respeto y sentimiento patrio de esos ciudadanos.

Ante estos y otros casos similares, nos queda la actitud de nuestro pueblo, que recuerda las fechas históricas, a sus héroes y mártires, en actos políticos masivos;  cantándoles y recitándoles poemas;  depositándoles  flores en sus tumbas y estatuas; y  reafirmando su compromiso de seguir adelante en la construcción de una sociedad mejor. La cantidad significativa de visitas de mandatarios cubanos y extranjeros, y trabajadores y estudiantes de todos los niveles al monolito  que guarda las cenizas de Fidel Castro en el cementerio de Santa Ifigenia, es un hermoso ejemplo.

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