Dedicada al Dr. Noel Lorenzo Moya González, concluyó este sábado en la Ciudad Héroe la II Jornada Nacional de Medicina Interna. Una de las participantes, la internista de Primer Grado y especialista de Segundo Grado en Medicina Intensiva y Emergencias, Dra. Marjoris Piñera Martínez, quien fuera residente y luego homóloga del fallecido médico, explicó a Sierra Maestra quién fue este dedicado profesional de la Salud.
“Tuve la oportunidad de compartir con él durante 27 años: como profesor, compañero de trabajo, jefe de servicio, médico personal y finalmente como paciente. Era un hombre inteligente, de esos que no necesitaba muchas horas de estudio para comprender una fisiopatología.
“Tenía gran habilidad para enseñar lo aprendido, identificando las individualidades de cada uno de sus educandos y estimulándolos siempre para alcanzar el conocimiento más profundo, con la premisa del respeto al paciente, a sí mismo y a todos los miembros del equipo de trabajo.
“Durante los pases de visita nunca olvidó un detalle, y con una practicidad asombrosa nos enseñó a llegar en colectivo al diagnóstico e imponer una terapéutica adecuada. No lo puedo olvidar cada semana creándonos el hábito sagrado del internista: la discusión del caso… del más grave, el más interesante o el más sencillo, patentizando que todos los pacientes son importantes y que cada uno tiene algo que enseñar.
“Yo lo admiraba… era un compañero de trabajo parco, con sonrisa franca, que se enorgullecía del alumno estudioso, y del colega trabajador y dedicado; fue un jefe de servicio con gran capacidad organizativa. Y lo escogí como mi médico personal porque sentado frente a un enfermo veíamos a un doctor de bata blanca, sus herramientas de trabajo y el método clínico, con solo eso podía llegar al diagnóstico certero.
“Finalmente nos encontramos durante dos largas semanas en un cubículo de los cuidados intensivos, y con estoicidad demostró ser un paciente de marca mayor. Utilizó ese tiempo para ilustrarme acerca de que no hay una enfermedad más mala que otra; que cuando somos los enfermos tenemos que ser disciplinados, tener confianza y no dejarse vencer, porque estar vivos es tener un proyecto de vida.
“En ese momento comprendí que nunca dejó de ser mi profesor, y aprovechaba la oportunidad para darme otra lección, quizás la última, y recuerdo sus palabras: “Mija, sea cual sea la enfermedad, mientras se está vivo uno debe de hacer lo que realmente le importa”; y hasta el último día nos demostró que a él le importaba la semiología, la medicina interna y sus enfermos del segundo piso del Hospital Provincial Saturnino Lora.
“Es por todo esto que yo siento honor y orgullo al decir que el Dr. Noel Lorenzo Moya González fue mi maestro”; dijo la también profesora e investigadora auxiliar, y miembro titular del Capítulo Provincial de Medicina Interna, Dra. Marjoris Piñera.