Santiago de Cuba, 25 mar (AIN) El embajador de Bélgica en Cuba, Luc Devolder, destacó en esta ciudad el interés que despertará en el turismo la rehabilitación del antiguo cafetal Fraternidad, para conocer el funcionamiento de su tecnología, siglos atrás.
Dijo que el proyecto Los caminos del café, en marcha a través de la Fundación Malongo, de Francia, contempla la restauración no solo del inmueble sino que también revivirá las plantaciones y el proceso de producción utilizado en la serranía oriental, algo olvidado con el tiempo.
Precisó que expertos del Instituto de Patrimonio de Bolonia, en Bélgica, son los principales consultores de la parte técnica.
Por ejemplo, para la restauración del molino de agua, del cual solo quedaba el espacio donde funcionó, un especialista de ese país visitó Fraternidad y a partir de su vasto conocimiento en el tema construyó un diseño del original, que será fabricado por artesanos cubanos y con madera de la localidad.
Ponderó el hecho de que la propia comunidad de Nueva Isabel, en el Consejo Popular de Ramón de las Yaguas, en el municipio cabecera, participa en el rescate y una vez abierto el museo interactivo sus habitantes se encargarán de atender la institución, a los turistas y explicarles esa rica historia.
Otro valor que lo distingue es el ecológico, dada su ubicación en una de las mejores reservas de Cuba, ya que los vecinos del lugar viven sin perjudicar el medio ambiente, acotó.
Igualmente, señaló, atraerá turismo cultural al formar parte de un circuito arqueológico, donde existieron otras cuatro haciendas de colonos franceses: Santa Paulina, San Felipe, San Luis de Jacas y San Juan de Escocia, todas en ruinas.
El proyecto Los caminos del café es mucho más grande, los visitantes verán un cafetal funcionando y atraerá artistas, quienes pasarán tiempo en la residencia prevista en la zona rural para crear obras de arte inspiradas en ese paisaje, apuntó el embajador de Bélgica en Cuba.
Participan con financiamiento la Oficina del Conservador de Santiago de Cuba, la Unión Europea y la Fundación Malongo.
Esta última pertenece a la empresa de propiedad familiar Cafés Rombouts, de Bélgica, con representaciones en varias ciudades europeas, que dedican parte de sus fondos a proyectos de cooperación al desarrollo social.
Después de la Revolución de Haití (1791–1804) muchos colonos franceses huyeron del vecino país y encontraron hogar en Cuba y en las montañas fomentaron el cultivo, en haciendas que luego pasaron a hijos y nietos.
Por sus valores, la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad al Paisaje Arqueológico de las primeras plantaciones de café en el sudeste de Cuba.