La X Brigada de Trabajo Ernesto Guevara, residente en España, hace su aporte, en esta ocasión, a la reparación y arreglo de la fachada de la escuela santiaguera de educación especial Renato Guitart.
Alrededor de 30 personas han llegado a esta urbe a brindar su granito de arena en la conservación de importantes proyectos sociales como este centro educacional donde se preparan a 81 menores con necesidades educativas especiales.
Paco Hernández, coordinador de la brigada refiere que en los últimos cinco años los recursos y el trabajo de los integrantes se han destinado fundamentalmente a escuelas de Boyeros, en La Habana, Guantánamo y Santiago de Cuba.
“El financiamiento se puede realizar con diferentes fundaciones o asociaciones de cooperación, pero este año mucho de los recursos fue con el nuestro, además de 23 mil euros que hemos conseguido con otra asociación que se llama Casa de Amistad Catalana Cubana de Rubí. Organizamos fiestas, reuniones, donde vendemos artículos para reunir gran parte de los fondos que invertimos en la compra de materiales y útiles que mandamos en un contenedor para centros educacionales específicos que los necesiten, como cocinas, instalación eléctrica, azulejos, entre otros.”
Cuba es uno de sus principales destinos porque sus ideas están encaminadas a defender las conquistas sociales alcanzadas que benefician a los más necesitados además de dar a conocer al resto de los integrantes la realidad de Cuba, aunque han trabajado en otros países como Palestina.
Silvia Román es una de las fundadoras también de este proyecto altruista y está muy feliz de participar. “Aquí la mitad de nosotros son mujeres que dejamos hijos y parejas en España, la mayoría somos profesionales que enamorados de este proyecto viajamos a Cuba para entregarnos a su gente y ayudar en lo que podamos.
Con respecto a la elección del nombre comenta también: “Escogimos el nombre de Ernesto Guevara cuando fundamos la Brigada porque es una figura que es un referente de solidaridad e internacionalismo para todos nosotros”.
Dentro de sus integrantes se encuentra Karla una menor de 17 años, que de tanto escuchar a su madre sobre la solidaridad con otros pueblos decidió este año participar también de este proyecto. “Es la primera vez que vengo a Cuba y me gusta mucho su gente, aunque realmente hace mucho calor. Ayudar y colaborar con proyectos justos es la pasión de mi madre, y ahora que conozco esta labor a fondo, pues la mía también.”
A nuestro país llegan cada año la solidaridad de miles de personas de todas partes, esta brigada comparte nuestros sueños y anhelos, por eso, su amistad y ayuda, como la de tantos otros, es uno de los mayores tesoros de esta nación.