Corría el año 1953 y se conmemoraba el centenario del natalicio de José Martí. La juventud cubana de ese entonces organizaba una serie de acciones para no dejar morir las ideas de aquel hombre inigualable que siempre defendió las causas justas.
El movimiento estudiantil santiaguero preparaba actos de tributo en centros docentes de la ciudad de Santiago de Cuba y en el cementerio Santa Ifigenia, donde reposan las cenizas de Martí.
Roberto Fong Sorribes investigador de esa época, esboza con detenimiento los sucesos: “en la capital, durante un homenaje a Julio Antonio Mella en la Universidad de La Habana, se produjo un ataque de la policía del dictador Fulgencio Batista contra los jóvenes que participaban, e hieren a Rubén Batista, joven revolucionario, quien fallece el 13 de febrero.
“Enseguida, el estudiantado santiaguero reacciona condenando el asesinato de Rubén, y el 14, durante las protestas, los jóvenes se congregan frente al instituto de segunda enseñanza de Santiago de Cuba y realizan un entierro simbólico”, puntualizó.
“Las autoridades policiales y militares situaron postas a las puertas de las escuelas. Sin embargo, no pudieron evitar que la demostración llegara hasta el cementerio de Santa Ifigenia, donde los estudiantes derriban un cartel que decía: 'Batista, presidente; Morales del Castillo, Senador'”, expresó.
“Con la bandera cubana en alto, los manifestantes improvisaron un mitin, que fue disuelto por la policía y durante el cual fueron detenidos Temístocles Fuentes, estudiante de Arte y Oficios, y Gloria Cuadra, miembro del Partido Ortodoxo, respectivamente”, aclaró.
En los meses de marzo y abril se intensifica la lucha de los jóvenes. Según explicó Fong, la conspiración revolucionaria era una realidad entre los estudiantes. El 21 de marzo de 1953 sonaron disparos cerca del instituto, lo que atemorizó a los vecinos. En horas de la madrugada, cayeron presos y llevados al Vivac, Frank País, José Tey, Carlos Sarabia, Pedro García Lupiañez y Armando Colomé.
Destacó también Fong, que “el Bloque Juvenil Martiano decidió boicotear los actos oficiales de rememoración del año del centenario martiano, organizados por el gobierno de Batista, ya que constituían una afrenta contra el Apóstol y junto a esto formularon una enérgica protesta por el encarcelamiento de sus compañeros”.
Actualmente, la rebeldía de esos jóvenes revolucionarios está vigente en nuestros pioneros, pioneras y adolescentes quienes tradicionalmente todos los años, a las 5 y 15 de la madrugada del 26 de julio, rememoran simbólicamente el asalto al cuartel Moncada de aquel día de la Santa Ana.
Ese es el homenaje de la juventud santiaguera a esos y muchos otros combatientes impetuosos que no dejaron morir al Apóstol José Martí en el año de su centenario.