Santiago de Cuba, 27 feb (PL) En el cementerio de Santa Ifigenia, donde descansan sus restos, los cubanos rindieron homenaje hoy a Carlos Manuel de Céspedes, considerado el Padre de la Patria por sus aportes fundacionales a las gestas independentistas.
En un conjunto escultórico de belleza notable está la tumba del adalid, cuyo cadáver tuvo un azaroso recorrido tras ser virtualmente asesinado por un destacamento militar español en las serranías de San Lorenzo, pertenecientes actualmente al municipio santiaguero de Tercer Frente Oriental Mario Muñoz.
El tributo de la ciudad al patricio se expresa también en su antigua Plaza de Armas, su espacio primigenio en casi 500 años, que lleva el nombre de Carlos Manuel de Céspedes, al igual que sucede con otros parques, escuelas e instituciones disímiles en Cuba.
En Bayamo, la ciudad natal y capital de la provincia oriental de Granma, su casa es un museo que muestra la trayectoria del prócer, distinguido por el desinterés de poner su fortuna a disposición de la causa liberadora de la nación, poseer una refinada cultura y desempeñarse en campos diversos.
El 10 de octubre de 1868, en el ingenio La Demajagua, situado en las inmediaciones de la ciudad oriental de Manzanillo, su propietario, el entonces hacendado Céspedes, liberó su dotación de esclavos y proclamó el comienzo de la insurrección contra la dominación colonial española.
El apelativo de Padre de la Patria tuvo su origen cuando, ante la disyuntiva de liberar a su hijo Oscar, prisionero de las huestes coloniales, puso por encima la causa de la independencia al afirmar que no era su único descendiente pues él se consideraba el padre de todos los cubanos muertos por la revolución.