Este domingo 17 de diciembre, se constituyeron las 168 Asambleas Municipales del Poder Popular en Cuba, incluyendo las nueve de la provincia de Santiago de Cuba, donde fueron electos por el voto directo y secreto de los delegados, el presidente y vicepresidente de cada órgano.
Esta asamblea es el Órgano Superior Local del Poder del Estado, y en consecuencia, está investida de la más alta autoridad para el ejercicio de las funciones estatales en su demarcación, y para ello, dentro del marco de su competencia, ejercer gobierno.
De acuerdo con el Reglamento de las Asambleas Municipales, aprobado por el Consejo de Estado el 13 de septiembre de 1995, entre sus funciones está cumplir y hacer cumplir las leyes y demás disposiciones de carácter general adoptadas por los órganos superiores del Estado, ejercer la fiscalización y el control de las entidades de subordinación municipal, y adoptar acuerdos y dictar disposiciones, dentro del marco de la Constitución y de las leyes vigentes, sobre asuntos de interés municipal y controlar su aplicación.
Para el ejercicio de sus funciones la Asamblea Municipal se apoya en sus comisiones de trabajo, en el Consejo de la Administración, en los consejos populares, así como en la iniciativa y amplia participación popular, en estrecha coordinación con las organizaciones de masas y sociales.
De la misma forma -precisa el Reglamento-, la Asamblea Municipal está facultada para designar y sustituir a los jefes de las direcciones administrativas y de empresas pertenecientes a la subordinación municipal, determinar, conforme a los principios establecidos por el Consejo de Ministros, la organización, funcionamiento y tareas de las entidades encargadas de realizar las actividades económicas, de producción y servicios, de salud, y otras de carácter asistencial, educacionales, culturales, deportivas, recreativas, de protección del medio ambiente, que están subordinadas a su órgano de administración.
Y, como una tarea muy importante, la asamblea aprueba el plan económico social y el presupuesto del municipio, ajustándose a las políticas trazadas para ello por los organismos competentes de la Administración Central del Estado y controlar su ejecución; coadyuvar al desarrollo de las actividades y al cumplimiento de los planes de producción y de servicios de las entidades radicadas en su territorio que no le estén subordinadas , para lo cual podrá apoyarse también en sus comisiones de trabajo y en su órgano de administración.
Además, como otra tarea relevante, está el atender lo relativo a la aplicación de la política de cuadros que tracen los órganos superiores del Estado, y conocer de cerca la atención y tramitación de las quejas y planteamientos formulados por la población.
Aquí no están todas las tareas de este órgano de gobierno, pero lo expuesto basta para explicarnos la importancia de la Asamblea Municipal cubana, y su papel determinante en el perfeccionamiento del Poder Popular y en el desarrollo del territorio correspondiente a su demarcación.