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- Detalles
- Categoría: Santiago de Cuba
- Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
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Aún queda en el público santiaguero, la agradable impresión que nos dejaron el merenguero Johnny Ventura, la carismática Maridalia Hernández, y ese sonido “macho” que llenó la sala principal del “Teatro Heredia”, salido de los instrumentos y la genialidad de los maestros de la orquesta La Gallera, bajo la dirección del maestro Jochy Sánchez.
El domingo pasado por la mañana, Johnny se apareció solo con su esposa en la calle Heredia, compartió con la población y con artistas, y en una oportunidad que nunca se deja perder, conversamos:
-- ¿Ud. esperaba el recibimiento de anoche en el “Heredia?
-- Mira, yo me había creado muchas expectativas, realmente. Pero Santiago de Cuba las desbordó. Yo pienso que lo que Santiago me regaló quizás sea inmerecido. Me dieron tanto… yo pienso que me dieron hasta años para vivir. Porque la emoción del público frente a nuestra actuación es algo que… si yo tratara de olvidarlo sé que va a ser muy difícil.
-- Las gente lo aplaudió hasta con el corazón
-- Bueno, en realidad Santiago se entregó entero ahí, y te digo con honestidad lloré de emoción, de alegría, de satisfacción al ver un pueblo que te quiere tanto. Los artistas no tenemos como pagar el cariño que la gente nos da. O sea, que le agradezco a Santiago todo todo lo que me dio.
-- Pero Ud. sabía que era popular aquí
-- Me habían contado. Pero honestamente no esperaba que fuera tan desbordante.
-- El pueblo santiaguero se ha quedado con las ganas de seguir viéndolo
-- Me di cuenta y lo primero que hice fue hablar con la Directora de Cultura aquí en la ciudad, y pedirle que nos pongamos de acuerdo para organizar un evento donde todo el pueblo santiaguero pueda, abiertamente, entrar. Todo el mundo sabe que el teatro tiene capacidad limitada. Pero yo quisiera cantarle a Santiago abiertamente en cualquier lugar. Claro, en una época del año que no haya tanto calor, porque ya el pobre viejito no resiste tanto.
-- A propósito llama la atención su estado físico, su agilidad. ¿Cómo lo logra?
-- Hay que aprender a vivir eso es lo más importante: Comer sanamente. Todo el alimento físico que ingiero es sano pero el “alimento espiritual” también es muy sano. Yo trato de vivir en paz conmigo, al hacer las cosas que no me hagan sentir avergonzado. Y eso me da mucha paz, mucha tranquilidad. Y más que todo está el cariño de la gente. Eso alimenta bastante.
-- ¿Lo quieren en Santo Domingo?
-- En República Dominicana, en Santo Domingo, me aman. Yo soy de los que pueden decir que rompen con esa máxima que dice No hay profeta en su tierra. Los dominicanos me han demostrado que sí, que hay profetas en su tierra y que yo soy uno de sus niños mimados. También he visto que aquí me quieren mucho. Sabía que me querían… pero no tanto.


