Frank y Josué País, hermanos de sangre y en la causa que abrigaron siendo muy jóvenes, serán recordados por la Casa Museo en esta ciudad, a 60 años de su asesinato con solo un mes de diferencia.
En el caso de Josué, cayó con 19 años en la esquina conocida como Martí y La línea, el 30 de junio de 1957, junto a Floro Vistel y Salvador Pascual, quienes ese día salieron a cumplir una misión del Movimiento 26 de Julio, pero un imprevisto de última hora en el lugar asignado les jugó una mala pasada.
El 30 de julio fue ultimado su hermano mayor, con 22 años, quien se desempeñaba como Jefe Nacional de Acción y Sabotaje de esa organización.
Trataba de evadir un cerco de la policía, acompañado de Raúl Pujol, cuando lo identificó un antiguo compañero de estudios y ambos murieron por los balazos en el Callejón del Muro.
Para rendir homenaje a esos combatientes, ejemplos de valor y arrojo, la Casa Museo Frank País desarrollará en junio y julio conversatorios, rutas históricas y otras actividades para destacar la vida y obra de quienes son paradigmas para las nuevas generaciones.
Esperanza Hechavarría, museóloga de esa institución, manifestó que en esa vivienda ubicada en la calle San Bartolomé número 226, fue a vivir Doña Rosario con sus tres hijos luego de la muerte del esposo, el Reverendo Francisco País.
Allí transcurrió buena parte de la infancia y juventud de los hermanos, precisó.
El museo, dijo, atesora pertenencias de la madre, como el piano que tocaba en la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba, así como también de sus hijos, entre esos el acordeón que Frank interpretaba en ese templo siendo un niño.
Igualmente mencionó el tocadiscos donde escuchaba música de su preferencia como la religiosa, mexicana y zarzuelas, y la mascarilla mortuoria que le fue tomada en el cementerio Santa Ifigenia, poco antes de su entierro.
Sobre Josué, expresó, se sabe por declaraciones de Doña Rosario que tenía un carácter rebelde pero de buen corazón, que refunfuñaba ante los regaños y era de los tres quien más salía a la calle a jugar y en peleas infantiles estuvo cuando los de mayor edad trataban de quitarle las bolas.
De la dedicación a la lucha de los cinco revolucionarios y gustos propios de la edad se hablará en el museo, con sus puertas abiertas para recibir a quienes deseen conocer de los valiosos jóvenes que entregaron su vida en plena flor, llena de sueños y con fe en la victoria.