Estas líneas podrían comenzar aclarando que son solo para gordos, sedentarios, fumadores y bebedores de alcohol habituales porque quienes se incluyen en este grupo tienen mayor riesgo que otras personas de padecer cáncer; no obstante, las enfermedades neoplásicas no discriminan y acaban afectando a cualquier persona que no las evite con un estilo de vida saludable.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce cinco factores de riesgo conductuales y dietéticos, que causan millones de muertes cada año: la obesidad, la ingesta reducida de frutas y verduras, la falta de actividad física, el hábito de fumar y el consumo de alcohol.
Y esta información coincide con lo expresado a Sierra Maestra por la coordinadora provincial de Lucha contra el cáncer Dra. Letys Carmen González Velázquez, quien asegura que estos factores de riesgo –en especial el tabaquismo- son desencadenantes de las afecciones malignas que constituyen hoy la segunda causa de muerte en Santiago de Cuba.
Fumar es la conducta más peligrosa, no solo porque las personas con este nocivo hábito tienen altísimas posibilidades de sufrir neoplasias de pulmón (localización que genera mayor mortalidad en santiagueros) sino porque también causa cáncer de la boca y la garganta, el esófago, el estómago, el colon, el recto, el hígado, el páncreas, la laringe, la tráquea, los bronquios, el riñón y pelvis renal, la vejiga urinaria y el cuello uterino, y ocasiona leucemia mielógena aguda.
A decir de la especialista, es una lamentable realidad que aún no se logre una disminución significativa del tabaquismo en esta provincia, pues el humo afecta tanto a fumadores activos como a quienes lo reciben en el hogar, centros de trabajo y espacios públicos, y se convierten en fumadores pasivos. Según la OMS las concentraciones de muchas sustancias tóxicas y sustancias causantes de cáncer son más elevadas en el humo secundario que en el humo inhalado por los fumadores.
Aunque este vicio provoca al organismo un daño acumulativo, que es posible detener, tomar decisiones saludables como dejar de fumar y buscar ayuda de especialistas para lograrlo definitivamente es un paso decisivo si se quiere vivir más y mejor.
Ahora bien, hay otras cosas que podemos hacer para evitar varios tipos de neoplasias. Un poderoso adversario de la salud es el consumo excesivo y regular de bebidas alcohólicas, pues un bebedor habitual es más propenso a sufrir afecciones malignas de boca y garganta, laringe, esófago, colon y recto, hígado y mama. Por tanto, mientras menos alcohol, menor es el riesgo de desarrollar tumores en alguno de estos órganos.
Y hablando de prevenir, no podemos olvidar que en Santiago de Cuba, el cáncer de piel es el más común. A diferencia del de pulmón, tiene una baja mortalidad, pero también genera daños que podemos evitar.
Exponerse a los rayos ultravioleta (UV) del sol es el factor ambiental que más incide en esta dolencia. Así que lo mejor es mantenerse a la sombra en espacios abiertos, usar ropa con mangas largas, así como un sombrero y gafas oscuras y no bañarse en la playa sin cremas protectoras ni en las horas de mayor intensidad de la luz solar.
Lograr una dieta balanceada y practicar sistemáticamente ejercicios físicos, permite mantener un peso adecuado. Al prevenir el sobrepeso y la obesidad, se reduce el riesgo de padecer un grupo de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, cardiopatías y otras, la lista es larga, pero también la aparición del cáncer de endometrio (útero), de mama, de próstata y colorrectal puede estar asociada a un elevado índice de masa corporal.
Solo quienes padecen cáncer o han acompañado en su enfermedad a seres muy queridos, pueden tener una idea de la dimensión real de esta enfermedad, de cuánto dolor causa en estadios avanzados, de cuán terrible puede llegar a ser para quien la sufre y para el resto de la familia. Si usted mira a su alrededor encontrará un millón de motivos para no seguir haciendo cosas que puedan dañarle: los hijos, los padres, su pareja, los proyectos de mejorar y el derecho que todos tenemos a necesitar siempre más tiempo de vida, son razones suficientes para asumir la consigna mundial de la lucha contra el cáncer: “nosotros podemos, yo puedo evitar el cáncer”.
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