La recompensa de Joel

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por Yamilé Mateo Arañó
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joelJoel Sánchez nunca se imaginó que iba a ser uno de los protagonistas del libro El aula verde, de Marta Rojas, donde relata la vida de los cubanos que cumplían misión internacionalista en las selvas de Nicaragua. “Yo era uno de los cubanos que más lejos estaba, me pasaba dos o tres días caminando para llegar a la escuela donde impartía clases. 

Fui el primer cubano que llegó a esos parajes y al no existir ninguna escuela la ayudé a construir. Interné en aquel centro a 28 niños porque vivían muy lejos. La mayoría no tenían con qué vestirse y yo con la ropa que llevaba le hice ropa a cada uno de ellos, me quedé tan sólo con la muda que llevaba puesta y un short que me ponía cuando la lavaba. Me sentía feliz allí porque aquellos 28 niños eran como mis hijos, les enseñé a leer y a escribir y estoy seguro que aunque nunca más los volví a ver, al menos me recordarán…

A los orígenes

joel2Joel Sánchez es de La Maya, de origen campesino con una historia muy triste que demuestra las condiciones precarias en la que se vivían en las serranías cubanas antes del triunfo revolucionario. “Yo no conocí a mis padres, fui el menor de diez hermanos y mi mamá muere al traerme al mundo. Como éramos tantos y tan pobres mi papá nos tuvo que regalar a todos. Él era un arriero que llevaba mercancías por las montañas  y con la miseria que ganaba no podía atendernos y ante la desesperación nos buscó a cada uno hogares donde nos dieran de comer y cobijaran.

“Yo era muy pequeño cuando me regaló a una familia de campesinos muy buenos que acogieron como un hijo más. Ahí crecí y me uní a la guerrilla revolucionaria y sin saberlo cinco de nosotros también estaban luchando contra Batista en las montañas y no nos conocíamos.

Al triunfar la Revolución, el mayor de nosotros se dio a la tarea de buscarnos y logramos reunificarnos. Ocho de nosotros llegamos a ser universitarios, siete hemos cumplido misiones internacionalistas, he ahí mi orgullo por esta Revolución y por Fidel.”

Joel es padre de ocho hijos y todos, sin pagar un centavo son también profesionales. Se siente agradecido con lo que le ha brindado este proceso social, porque conoce el triste rostro del capitalismo y su repercusión en los campesinos.

Con orgullo cuenta sus anécdotas y recuerda las veces que pudo ver a Fidel de cerca. “En el año ´64 vinimos a Santiago a una tabla gimnástica y nos albergaron en el Cuqui Bosh, estábamos jugando pelota cuando sin avisar llega Fidel y un grupo de combatientes. Yo era casi un niño pero recuerdo cómo él se incorporó al juego y se puso a “pichear” y entre una jugada y otra bromeaba con nosotros. Al final nos tomamos una foto con Fidel y estábamos todos sin camisa y con tenis, sin ningún tipo de protocolos, porque él era así sencillo y de pueblo.

En otra ocasión lo tuve cerca en la Habana y me tocó el hombro, después de manera jocosa yo no quería ni bañarme”.

Joel, ese guajiro de las serranías mayenses, con 70 años y de rostro afable, se siente realizado en la vida, sabe del sabor amargo de un pasado triste que fue opacado por la luz de una Revolución y de su líder que supo llegar a todos los recodos de Cuba.joellibro

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