Katia y Boris: la prueba de que sí se puede
- Detalles
- Categoría: Santiago de Cuba
- Escrito por ODETTE ELENA RAMOS COLÁS
- Visto: 3067
En el marco del 55 aniversario de la creación de la Educación Especial en Cuba, dos egresados de esta enseñanza accedieron exponer sus propias experiencias como entes integrados a la sociedad.
Katia Castillo Saro, se desempeña como auxiliar general de limpieza en el Ranchón Majagual del Parque de los Sueños, y Boris Emilio González Morales, es jardinero y miembro de la brigada de mantenimiento de la Ciudad Escolar 26 de Julio.
Las damas primero: Katia
“Si preguntas por Katia en el Parque de Diversiones, nadie va a saber de quién se trata. Allí todos me conocen como “Shakira en Cuba”. Soy una muchacha que me gusta actuar, participar, siempre he sido disciplinada, inteligente, integral, alegre...”
Con tal jocosidad y siempre sonriente inició esta joven de 26 años la conversación, a la que –confieso- llegué con un poco de temor, y hasta de prejuicios. Sin embargo, la naturalidad, seguridad al hablar, y el conocimiento de Katia Castillo, eliminó de inmediato cualquier vestigio de preocupación.
“Yo estudié en la Escuela Frank País García, donde conocí a varios y muy buenos profesores. Gracias a su apoyo estoy aquí, porque ellos me enseñaron, me educaron… Yo soy epiléptica y eso no me dejaba avanzar, me daban ataques, y nunca pensé que iba a llegar hasta donde estoy ahora.
“Tengo que agradecer por ese cariño, esa atención que le dan allí a los muchachos. Los padres se sienten orgullosos porque los maestros nos dan amor, nos cuidan como si fuéramos sus propios hijos. Ahí te enseñan cosas de todo tipo, desde trabajar, hasta dar amor; no se veía el maltrato, en esa escuela todos éramos una familia. Participábamos en varios eventos, íbamos a excursiones, a museos como el de la casa donde nació Frank, al Tomás Romay…
“Ese centro es lo máximo, yo no quería irme de ahí. Después comencé en la escuela de oficios José Martí donde conocí a buenos profesores igual, y fui vicepresidenta y presidenta de la FEEM, y luego OCLAE.
“Creo que fui la primera muchacha en esa escuela que ocupó tres cargos, y esos profesores tampoco querían que me fuera, porque yo era la que llevaba la avanzada, la que defendía la escuela; me paraba en las asambleas y discutía, reclamaba y enfrentaba lo que hacía falta.
“Allí estudié cerámica roja, artesanía, confecciones, bordado, y al final aprobé un curso en la academia de yeso, para el que estudié muchísimo, porque lo que me propongo lo tengo que lograr; pero me dieron una excusa, y no me aceptaron en ese trabajo.
“Empecé a en el Parque de Diversiones a los 19 años, eso fue el 12 de noviembre de 2009, nunca se me va a olvidar. Primero estuve en el centro de elaboración de alimentos y hace dos años que roté por todo el parque hasta quedarme en el Ranchón Majagual, que es donde me gusta estar.
“Y aquí estoy, trabajando, luchando para seguir adelante y dándoles consejos a mis amistades. Me llevo bien con mis compañeros, me ayudan, me apoyan, se preocupan por mí; cuando me enfermo van a visitarme o me llaman por teléfono. Por las cosas que yo les digo, ellos comentan que soy una muchacha inteligente, preparada, y que debería trabajar en Mundo Móvil, porque me encanta el trasteo con los teléfonos celulares.
“Soy feliz, y eso se lo debo a Fidel y a la Revolución; a mi familia, en especial a mi hermanita; a mis amigos, a mi esposo desde hace seis años; y a los profesores de las escuelas especiales, que me han hecho orgullosa de todos estos logros que he tenido”.
El turno de los caballeros: Boris Emilio
“Él es una de mis realizaciones como directora, porque cuando el alumno Boris llegó acá, pensé que yo no iba a poder con un niño de la enseñanza especial en su formación laboral, pero tuve el asesoramiento de los compañeros de esa educación para su tratamiento.
“Boris siempre ha sido muy responsable, muy humano y muy comprometido con la obra de la Revolución, pues tiene como primer punto que todo se lo debe a esta, que como dijo Fidel es con todos y para todos. En Boris tenemos un verdadero revolucionario. Él ha sido fuente de inspiración de temas de maestrías y de doctorados, su familia está muy comprometida con la escuela y aun cuando Boris es trabajador, vienen semanalmente a ver su comportamiento.
“A él no se le priva aquí de ninguna actividad laboral, participa con los pioneros, hace su guardia obrera, cotiza su cuota sindical, su aporte a la Patria es uno de los más altos. Es mi hombre de confianza, mi brazo derecho, mi espalda, y cuando salgo a cumplir otras misiones por el trabajo, es uno de los compañeros que se quedan en el control de la Ciudad Escolar.
“No se acuesta sin llamarme a la casa para ver cómo me siento, para recordarme si nos quedó pendiente algún trabajo para el día siguiente… Aquí nadie le falta el respeto, todo el mundo lo quiere”. Estas fueron las palabras –que incluyeron lágrimas- de Marlene Muguercia, Máster en Ciencias de la Educación y directora general de la Ciudad Escolar 26 de Julio.
Boris, del mismo modo, comentó:
“Hay que tener mucha responsabilidad con el trabajo, hay que tener un buen control, los jóvenes tenemos que trabajar con calidad. Soy militante de la juventud, y como tal tengo buenas relaciones con mis compañeros y debo ser ejemplo.
“También estudié en la escuela Frank País de enseñanza especial y es verdad que los profesores están muy preparados, por eso quiero dar un reconocimiento a los que trabajan en esa escuela que nos han ayudado a seguir adelante en la vida.
“Me gusta mi trabajo que es mantener la jardinería y la escuela bonita. Esta escuela siempre debería estar linda, porque fue el cuartel Moncada que asaltó Fidel, y se lo quitó a los guardias para hacerlo escuela. Él con esta Revolución nos ayudó a tener médicos, deportistas, profesores, a tener carpintería, a tener de todo.
“Por eso los jóvenes tenemos que hacer las cosas bien hechas, cualquiera comete errores, pero hay que rectificar y tratar de hacer todo bien, hacerle caso a los jefes, cumplir las 8 horas por ley, hacer la guardia obrera también, y todo para mantener el trabajo, que la cosa está muy difícil.
“Al principio me querían dar una chequera por los problemas que yo tenía, pero dije que no, que yo estoy duro para seguir trabajando con esta Revolución y estaré en la vanguardia como corresponde a la militancia.
“Tengo que agradecer a mis padres que me han ayudado tanto; todavía no tengo novia, pero pronto, en eso todavía no estoy; y por supuesto a los profesores de las escuelas de la enseñanza especial, principalmente a Lisney Popa Tabares que fue mi directora. Hace unos meses atrás tuve la oportunidad de ir al doctorado de Elio Rodríguez, que ahora es vicepresidente del gobierno, y a él le doy las gracias porque estoy trabajando, y voy a seguir manteniendo el trabajo porque no le puedo quedar mal”.
Como Katia y Boris existen muchos más, provenientes de esas escuelas especiales que surgieron con la Revolución: estamos en presencia de jóvenes militantes de la juventud, que ocupan hoy un oficio, ganan un salario, participan de todas las actividades de su sindicato, y eso no es más que el resultado de lo que hoy, día a día, hacemos en nuestra Educación Especial.

