Sabías qué

Sabías qué según contaba el cubano Fernando Ortiz en su “Glosario de afronegrismos” (1924), el término quimbambas, quimbámbara o quimbámbula procede de la región Kimbambala en la República Democrática del Congo. Aun así resulta curiosa la coincidencia de que también en el centro de Cuba (provincia Las Tunas) exista un pueblo denominado Quimbambas.

La céntrica y concurridísima Plaza de Marte, en Santiago de Cuba, en los tiempos de la Colonia, era un espacio donde se ejercitaban los soldados del ejército español y los aún más detestables voluntarios.
Marte, Dios romano de la guerra, era el mejor nombre para un sitio frecuentado por soldados con sus armas listas para la contienda. Pero allí mismo, los patriotas cubanos sentados en sus bancos, conspiraban contra el colonialismo. Después de la derrota hispana, en el primer año de la República, se levantó esa torre de 20 metros de alto, que vemos coronada por el gorro frigio de la Libertad y custodiada por cuatro gruesos cañones, dedicada a homenajear al Ejército Libertador.
Desde entonces se llama Plaza de la Libertad, y a los monumentos originales se sumaron otros a Camilo Cienfuegos y a Montes de Oca. Pero los santiagueros a fuerza de tradición le siguen llamando al lugar Plaza de Marte, aunque el escenario es desde mucho sitio para refrescar, enamorar, conversar, escuchar buena música “en vivo” o grabada, y para que los fiñes se den banquete en todo tipo de vehículos de tracción humana o caprina.

Emilio Bacardí Moreau, desarrolló una labor que lo sitúa como precursor de un nuevo tipo de administración, puesta al servicio de los intereses del pueblo y no exclusivamente al de una elite.
Fue designado alcalde municipal de facto de la ciudad de Santiago de Cuba -primer alcalde de la República- por el interventor norteamericano Leonardo Wood, el 25 de noviembre de 1898, se dio a la tarea de reconstruir la urbe semidestruida. Renunció al cargo en julio de 1899 por motivos de dignidad y por poseer un alma rebelde ante toda imposición dogmática.

Bacardí se destacó también por su trabajo a favor de la nacionalidad cubana y propició el auge de la cultura, de tal manera que cooperó con el rescate y adquisición de la casa de José María Heredia, el primer poeta romántico de América; fundó la Banda Municipal y la Academia de Bellas Artes, y creó 32 escuelas para niños y niñas y una para adultos, bibliotecas públicas en los barrios y el museo que hoy lleva su nombre en la Ciudad Héroe de la República de Cuba.
Nombrado por el Ayuntamiento como Hijo Predilecto de la ciudad de Santiago de Cuba, sobresale en la personalidad de Emilio Bacardí una cualidad rara entre los hombres de negocios de esa época: su grandeza moral.
Su muerte, ocurrida el 28 de agosto de 1922, la sintió profundamente el pueblo cubano y cuando lo supo el prestigioso etnólogo, Don Fernando Ortiz, tuvo una expresión que retrata de cuerpo entero la integridad de aquel hombre: “Bacardí fue sapiente sin petulancia, erudito sin arideces...amigo sin reservas, generoso sin ambiciones... paterno sin flaquezas y cubano, siempre cubano”.
En la ciudad de Santiago de Cuba, e incluso en otras localidades de esta provincia escuchamos decir “llevaron al niño al Hospital de la Colonia” o “vamos a llevar a la niña a la Colonia Española”, al referirse al Hospital Pediátrico Sur Antonio María Béguez César”. La tradición es así: el sitio donde está el también conocido como “el Infantil Sur”, en la calle Trocha, fue inicialmente el Sanatorio de la Colonia Española, o sea el centro asistencial donde recuperaban la salud los miembros de la colonia española radicada en Santiago de Cuba.
Y aunque en los años 50 ya había extendido sus servicios a otros sectores de la población -pagando, claro está, la mensualidad establecida- quedó inalterable un requisito: el aspirante a ser socio del Sanatorio ante todo tenía que tener la piel blanca. Después de eso… cualquier detalle. Pero lo primero: ni negros ni mestizos… Todo eso se acabó poco después del triunfo de la Revolución.

Actual Hospital Infantil Sur
Todos deseamos un rostro impecable, pero no todos tenemos esa suerte. Hay quienes desde adolescentes tienen el indeseable acné o las molestas espinillas. A continuación te ofrecemos estas recetas caseras:
Cáscara de plátano: Después de comer un delicioso guineo, frota por tu rostro la cáscara con suaves movimientos circulares. Deja actuar por 30 minutos antes de enjuagar.
Papaya: Elimina las células muertas y en exceso de lípidos en nuestra piel. Una crema de pulpa de payada dejará tu rostro suave y terso, además de acabar con las molestas espinillas. Solo debes triturar la fruta, cuando obtengas la mezcla déjala actuar de 15 a 20 minutos y enjuaga con abundante agua.
Máscara de canela y miel: La canela tiene propiedades antimicrobianas y la miel es un antibiótico natural, siendo esta una combinación maravillosa.
Ingredientes:
2 Cucharadas de miel
Cucharadita de canela
Toallas de papel
Preparación:
Enjuaga la cara con agua y sécala. Mezcla dos cucharadas de miel y una cucharadita de canela hasta que logres una pasta. Aplica la máscara en la cara (o punto de tratar) y deja actuar durante 10-15 minutos. Enjuaga completamente y seca.

Claras de huevo: Combaten el acné, reconstruyen la piel y absorben el exceso de aceite. Bata dos o tres claras hasta que estén espumosas, las dejas reposar por unos minutos. Después aplica la crema en tu rostro, hasta en cuatro oportunidades, creando capa por capa (Deja secar en los intermedios) y listo. El tratamiento no debe exceder los 20 minutos y recuerda enjuagar con abundante agua.
Cáscara de naranja: La vitamina C promueve el crecimiento de células saludables. Crea una pasta aplastando la cáscara de dos naranjas, utiliza un poco de agua para darle consistencia. Aplica en el rostro de 20 a 25 minutos y enjuaga con abundante agua.
Gel de Aloe: Cubre tu rostro con un buen gel de aloe. Las zonas más delicadas o problemáticas, utiliza un hisopo para la aplicación.







