EL RELOJERO MUNICIPAL

Categoría: Sabías qué
Escrito por María Guadalupe Laffita Zamora (Lupe)/ Foto: Tomada de Internet
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RELOJ DE LA ALAMEDA 2Las santiagueras y santiagueros estaban más que orgullosos, cuando en 1929 fue inaugurado el Reloj de la Alameda, casi a orillas de la bahía. En verdad una obra de arte cuya estructura tan bien edificada, perdura hasta nuestros días. Pero ¿quién pondría en hora el aparato y atendería su mecanismo? Para esa labor se brindó Antonio “Ñico” Bell, un hacedor “todoterreno”, vecino del Tivolí, que con el paso de los años, para arreglar y dar mantenimiento al reloj llegó a valerse hasta de partes y cables de aviones. El Ayuntamiento le pagaba a Ñico pero allí no sabían cómo registrarlo en las nóminas y alguien se le ocurrió un nombramiento genial: Relojero Municipal, pues parece que el hombre se encargaba de otros equipos similares de la ciudad. Y en la fachada de la casa ubicada en un alto, quizás en la calle Rabí, entre Virgen y Trocha, una placa parecida a la de los médicos de antaño señalaba vistosamente: Antonio “Ñico” Bell  Relojero Municipal.