
Fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en el 2015, en reconocimiento a su trascendencia como auténtica tradición popular en la que se sintetizan valores artísticos de honda raigambre.

El otorgamiento de la condición, no pudo tener mejor ocasión que en el cumpleaños 500 de la otrora villa santiaguera. Justamente este jolgorio, insertado en la Red de carnavales del Caribe, tuvo sus orígenes en la procesión religiosa que cada 25 de julio, en honor al santo patrón Santiago Apóstol, organizaban las autoridades eclesiásticas en la villa, fundada por el Adelantado Diego Velázquez en 1515.
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