Las salsas indiscutiblemente hacen más agradable el sabor de las comidas y hay muchos tipos de estas; en Cuba son muy pocas las cocineras o cocineros que dejarían al margen al tomate. Pero hay un aliño, el criollo, que está para resolver cualquier necesidad y mire: no lleva tomate. Solo ponga a mano una taza de jugo de naranja agria, una cucharada de ajo machacado, una cebolla pequeña, tres ajíes cachucha, un ají picante -si no es de su agrado no lo incluya en la receta-, media taza de agua y dos cucharadas de sal.
Dice “Para tu deleite”, que disuelva la sal con el agua y el jugo de la naranja, incorpore los condimentos que previamente Ud. ha cortado muy finos. Entonces una todos los componentes. Si tiene batidora, bien; si no, únalos todos. El preparado puede conservarlo en el refrigerador. Si quiere use un recipiente de cristal herméticamente cerrado y el producto puede durarle un año fuera de la nevera. Y así tiene su aliño criollo para mil inventos en la cocina.
