Naciones Unidas, 4 mar (PL) La población civil en el sureste de Ucrania sufre aislamiento socioeconómico y crecientes carencias como resultado del conflicto en ese país, refleja un reporte de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados.
El nuevo informe emitido en Ginebra sobre la crisis en la nación europea señala que más de tres millones de personas viven en malas condiciones, marcadas por la necesidad de asistencia y protección, aunque reconoce la reducción en los últimos meses de las víctimas civiles.
Particular escenario de dificultades enfrentan los habitantes de la llamada línea de contacto, que separa a las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Luhansk del resto de Ucrania, precisa el documento, que cubre la situación en materia de derechos humanos entre el 16 de noviembre de 2015 y el pasado 15 de febrero.
La Oficina del Alto Comisionado, que desplegó expertos en el convulso país, atribuye tanto al Gobierno como a los rebeldes de la región del Donbass responsabilidad por el sufrimiento de la población, pero al igual que en anteriores reportes acusa sobre todo a los insurgentes, lo cual suele generar malestar en Rusia por la parcializada postura.
Un golpe de Estado apoyado por occidente en febrero de 2014 llevó al derrocamiento de Víctor Yanukovich y al poder a autoridades guiadas por la hostilidad hacia la vecina Rusia y las minorías del sureste, generando una rebelión en Donetsk y Luhansk, conflicto con saldo de miles de muertos y cerca de dos millones de desplazados.
El año pasado la capital belarusa, Minsk, fue sede de acuerdos que redujeron la intensidad de las hostilidades, aunque las partes se acusan de violarlos con alguna frecuencia, y las sublevadas Donetsk y Luhansk denuncian jornadas de ataques artilleros por parte de Kiev.
Según el informe de la ONU, muchas viviendas han sido dañadas, los servicios públicos funcionan con grandes limitaciones y las personas lidian con la falta de libertad de movimiento.
"Los residentes en territorios bajo control de los grupos armados (rebeldes) son particularmente vulnerables a las violaciones de los derechos humanos", advierte el texto.
Al respecto, el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra´ad Al Hussein, dijo estar preocupado por "la falta de espacio para la sociedad civil y la total ausencia del debido proceso y del estado de derecho en las zonas bajo control de los grupos armados".
De acuerdo con el reporte, los monitores en materia de derechos humanos también documentaron denuncias de violaciones perpetradas con impunidad por las autoridades ucranianas, en especial el Servicio de Seguridad, que incluyen desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y torturas.
Zeid demandó investigaciones gubernamentales para esclarecer estos hechos.
Asimismo reclamó a Kiev y las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Luhansk acciones para detener el sufrimiento de la población.
En el caso de la tregua pactada en Minsk, el informe asegura que en el sureste de Ucrania se cumple de forma tensa, con denuncias de violaciones, sobre todo por la continuidad de los bombardeos indiscriminados.
Entre el 16 de noviembre y el 15 de febrero, se registran al menos 78 víctimas civiles relacionadas con el conflicto.
La Oficina del Alto Comisionado estima que desde el comienzo de la crisis, más de nueve mil personas perdieron la vida, mientras unas 21 mil resultaron heridas, datos que incluyen a los militares.