El analista Marco Romero consideró hoy que el actual proceso de paz colombiano debe enfocarse desde una perspectiva regional, toda vez que un eventual fin de la guerra, dijo, contribuirá a la estabilidad democrática de Surámerica.
El acuerdo de paz en Colombia genera un respaldo a la transición democrática que ha vivido la región, y que ha puesto las agendas sociales en primera línea, afirmó el experto colombiano durante un encuentro con periodistas y representantes de organizaciones no gubernamentales.
Según el catedrático de la Universidad Nacional de Colombia, todos los conflictos armados terminan involucrando de diferentes maneras a los países vecinos, y mencionó en particular el caso de los refugiados de su país en Ecuador, cuyo número estimó en 200 mil, pese a que solo están registrados unos 54 mil.
Tras expresar su convicción de que las conversaciones que mantienen en La Habana las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno que lidera el presidente Juan Manuel Santos van a desembocar en un acuerdo de paz, Romero apuntó que la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y Naciones Unidas tendrán una oportunidad magnífica para apoyar la consolidación de ese proceso.
De ser garantes, Unasur y la ONU deben demandar un enfoque en derechos humanos, opinó el también director de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento.
El analista elogió en particular los avances logrados en el diálogo de paz iniciado en noviembre de 2012 en la capital cubana, y aseguró que los acuerdos ya firmados en temas agrarios, reforma del régimen político, drogas y sobre los derechos de las víctimas eran impensables años atrás.
Tengan en cuenta que es una conversación entre un gobierno neoliberal y una guerrilla de izquierda, remarcó Romero, quien destacó también el apoyo de la sociedad colombiana al diálogo, a pesar de los intentos de la extrema derecha por boicotearlo.
Al respecto, recordó que el eventual acuerdo de paz no busca resolver todos los problemas de la sociedad colombiana, sino terminar la guerra y sentar las bases para una serie de cambios y reformas que tendrán que darse, aclaró, en el contexto de la implementación de lo pactado.
En opinión de Romero uno de los aspectos que diferencia el actual proceso de paz en su país de otros anteriores, es que por primera las partes reconocen universalmente las responsabilidades que tienen los actores del conflicto, los daños y las víctimas.
La creación de un tribunal de justicia transicional y de una Comisión de la Verdad son elementos claves en este proceso, recalcó el catedrático, quien considera que los temas más difíciles ya fueron pactados, y que ahora solo queda por discutir la terminación del conflicto armado.
También agradeció el respaldo de la comunidad internacional, y en particular de Cuba, Venezuela, Ecuador, Noruega, a las conversaciones, y aseveró que hay un apoyo cerrado y un compromiso muy activo con el proceso de paz en Colombia.