EE.UU: división republicana en el Congreso puede provocar caos económico

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elecciones estados unidosUna minoría conservadora asalta el poder en el Congreso estadounidense y amenaza con el caos económico poniendo en duda las posibilidades republicanas de retomar la Casa Blanca en los comicios de noviembre de 2016.

A menos de un mes para llegar a la fecha límite del 5 de noviembre, los republicanos están divididos sobre cuál es la estrategia a adoptar en la lucha sobre el techo de la deuda y no acaban de definir como enfrentarán la aprobación del presupuesto fiscal luego de una medida parcial que evitó temporalmente el cierre del gobierno.

Aparejado a esto crecen los temores de fracturas en las filas republicanas a poco más de un año de las elecciones presidenciales en 2016.

El Partido Republicano en Estados Unidos tiene una crisis de identidad, señaló recientemente el diario digital The Hill, entre otros medios como The New York Times, que dedican amplios espacios a la pugna entre tendencias en la Cámara de Representantes para elegir a un nuevo presidente.

A estas divergencias en el legislativo se suma que Donald Trump y otros aspirantes de fuera de Washington golpean a los candidatos del establecimiento en la primaria presidencial del partido.

El conocido Grand Old Party está en crisis, señalan medios políticos y de prensa que anticipan esa situación debe afectar sus planes de retomar la Casa Blanca luego de ocho años de control demócrata.

Estamos pasando por un infierno de mucha turbulencia en este momento, y creo que nuestro partido tiene que tomar una decisión: ¿Queremos gobernar o queremos a protestar?, dijo el representante Charlie Dent, líder de la bancada centrista del Partido Republicano, como reflejo de los actuales enfrentamientos.

Aunque la agrupación roja controla ambas cámaras del Congreso no logra avanzar su agenda conservadora, algo que tomó un nuevo vuelo luego de la anunciada renuncia este mes de octubre del presidente de la Cámara, John Boehner, y la incapacidad de la agrupación para sustituirlo.

La falta de una agenda políticamente realista perjudica las 

posibilidades del partido rojo para recuperar la Casa Blanca en 2016, señalan algunos republicanos al opinar sobre la crisis.

En ese contexto, la elección del presidente de la Cámara de 

Representantes parece lo más apremiante para los rojos que luego de renuncias de candidatos y enconados debates internos, tornan la vista hacia el representante Paul Ryan (Wisconsin), quien pudiera convertirse en el salvador de la agrupación, según algunos de sus colegas.

Si es elegido presidente de la Cámara, Ryan enfrentará dos retos cercanos, elevar el techo de la deuda pública y aprobar un presupuesto fiscal para evitar el impago que amenaza al país y el cierre del gobierno, áreas que le son familiares, y si consigue el apoyo de los más conservadores, podrá manejar con soltura y evitar se acentúe la crisis en las filas partidistas.

Sin embargo, los moderados se resisten a coquetear con un 

incumplimiento federal, algo que el mundo de los negocios advierte sería desastroso.

El secretario del Tesoro, Jack Lew, advirtió a los legisladores que necesitan aumentar el límite de la deuda de 18.1 billón el 5 de noviembre, cuando su departamento habrá agotado todas las "medidas extraordinarias" que utiliza ahora para evitar el default (impago).

Citado por el diario The New York Times, Lew dijo que después de esa fecha el gobierno se quedará sin dinero para pagar sus cuentas, poniendo al país en riesgo de un default que podría golpear a la economía mundial.

Con la crisis provocada por los conservadores que empujaron la renuncia del presidente de la Cámara de Representantes, Boehner, el equipo que lo remplace apenas tendrá días para abordar el límite de la deuda que amenaza, si no es elevado, grandes turbulencias en el mercado de valores.

En el enfrentamiento entre tendencias en la mayoría republicana, los conservadores, envalentonados por la renuncia Boehner, buscan usar el tema como moneda de cambio para favorecer su agenda, que incluye recortar más fondos que maniaten la gestión del presidente Barack Obama.

Mientras tanto, en el Senado, toda la atención se centra en las negociaciones presupuestarias de alto nivel que ya comenzaron entre el líder del partido rojo Mitch McConnell, Obama y Boehner.

Los republicanos en la Cámara alta parecen decididos a evitar un default en noviembre y un cierre del gobierno antes de que se agote la financiación después de diciembre 11.

Por otra parte, aumentan los que estiman que la actuación del Congreso dominado por los republicanos pesará en los comicios presidenciales de 2016.

Ya en 2013 fueron culpados del cierre del gobierno y si eso se reitera ahora probablemente sus números en las urnas se afectarán, estiman analistas en elecciones.

Según el representante Charlie Dent, republicano de Pennsylvania, lo que ocurrió en 2013, cuando la calificación favorable del Partido Republicano se desplomó a un mínimo histórico de 28 por ciento después del cierre del gobierno de 16 días, sería un "enorme error táctico y estratégico".

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