Madrid, 1 nov (Prensa Latina) Los líderes de las principales fuerzas políticas de España inician hoy la campaña para las elecciones generales del 10 de noviembre, cuartas que celebra este país en cuatro años como resultado de una creciente fragmentación parlamentaria.
La carrera electoral arrancó de forma oficial poco antes de la medianoche del jueves al viernes con las clásicas escenas de líderes políticos pegando carteles con sus rostros en las calles.
Al enmarcarse en una repetición de los comicios del pasado 28 de abril, esta campaña tendrá un formato reducido de apenas ocho días, en lugar de los 15 habituales, y estará una vez más eclipsada por la grave crisis territorial en Cataluña.
El reciente fallo del Tribunal Supremo, con penas de hasta 13 años de prisión para nueve dirigentes independentistas por su papel en el fallido intento de secesión de esa región nororiental, en 2017, generó una ola de protestas que deben continuar en los venideros días.
Para el lunes, diversos colectivos separatistas quieren impedir la llegada del rey Felipe VI a Barcelona para una entrega de premios, y la plataforma Tsunami Democrático, que organizó el bloqueo del aeropuerto barcelonés, planea una acción el sábado 9, jornada de reflexión.
Ganador de los comicios de abril, pero incapaz de sumar los apoyos suficientes para ser investido en un Parlamento muy fragmentado, el líder del Partido Socialista (PSOE), Pedro Sánchez, llamó a la movilización para romper el bloqueo en el que está sumida España, con cuatro citas con las urnas en otros tantos años.
'Proponemos que votemos con más fuerza, con más claridad y más rotundidad, al único partido que puede garantizar un Gobierno en nuestro país, que es el Partido Socialista', dijo Sánchez anoche en el lanzamiento oficial de su campaña en la sureña ciudad de Sevilla, histórico bastión de los socialdemócratas.
El PSOE se mantiene como favorito en las encuestas, aunque su ventaja se redujo en las últimas semanas por las manifestaciones que estallaron en Cataluña en rechazo a la condena contra sus líderes, algunas de una violencia inédita en el movimiento independentista.
Esas protestas, muchas de las cuales terminaron en duros enfrentamientos entre manifestantes y policías, colocaron la cuestión catalana en el centro del debate electoral.
Recientes sondeos indican una recuperación del conservador Partido Popular (PP), que en abril cosechó los peores resultados de su historia, y de la agrupación de extrema derecha Vox, que hace seis meses irrumpió por primera vez en el Congreso de los Diputados.
Según las formaciones de izquierda, la crisis catalana puede convertirse en la excusa perfecta para que el PSOE y el PP busquen puntos de encuentro que les permitan, si no formar una gran coalición, buscar al menos pactos para desbloquear la formación de gobierno.
La izquierdista Unidas Podemos (UP), que algunas encuestas ubican disputándose el tercer puesto con Vox, acusó a los poderes económicos de querer la vuelta del bipartidismo a España, encarnado durante décadas por conservadores y socialdemócratas.
A juicio de la dirigente de UP Isabel Serra, la incógnita es si tras las legislativas del 10 de noviembre habrá un Gobierno que vele por los intereses de los ciudadanos o, por contra, uno 'para los que no se presentan a las elecciones y, aun así, mandan en este país'.