Beijing, 24 oct (Prensa Latina) China rechazó hoy los comentarios en apoyo a los disturbios en Hong Kong hechos por la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, a quien criticó por ignorar la realidad en ese territorio.
Hua Chunying, vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores, criticó en rueda de prensa que la congresista demócrata se empeñe en negar el giro violento de las protestas y exprese admiración por quienes permanecen en las calles.
A su juicio, Pelosi confunde lo correcto con lo incorrecto y la postura de políticos como ella solo estimula a los grupos radicales de Hong Kong a incurrir en más acciones ilegales y extremistas.
'Se trata de violencia callejera ciento por ciento y actos ilícitos, son factores comunes y están bien claros', enfatizó la portavoz.
De esa manera respondió a la foto y una publicación que Pelosi posteó en Twitter con tres activistas hongkoneses, luego de reunirse con ellos.
La legisladora se suma a otros políticos de Estados Unidos y Reino Unido que apoyan las revueltas vigentes por más de cuatro meses en la región administrativa especial, lo cual es visto por las autoridades chinas como un acto de intromisión en asuntos internos.
Desde el inicio de la inestabilidad en la llamada Perla del Oriente, los líderes del país asiático advierten sobre la existencia de una agenda separatista alimentada por fuerzas externas de Occidente.
Lo que comenzó con marchas en rechazo a una ley de extradición -oficialmente eliminada- se convirtió en un movimiento hostil que siempre termina en altercados con las fuerzas del orden, vandalismo y hasta agresiones a personas con puntos de vista distintos.
La crisis se deterioró aun más desde el 1 de octubre, especialmente con la prohibición al uso público de mascaras, y llegó al punto de que la policía endureció las medidas antidisturbios para controlar a los grupos más extremistas y evitar acciones de corte terrorista.
Según reconoció el mismo gobierno local, con el descontento salieron a flote muchas problemáticas políticas, económicas y sociales como los altos precios de las viviendas, la distribución de la riqueza y oportunidades al público de opinar sobre las decisiones estatales, entre otras.
Los manifestantes exigen, además, la liberación de los apresados, sufragio directo, investigar la conducta policial y dejar de denominar las marchas como disturbios.