Ucrania, Siria e Irán centrarían atención de encuentro Macron-Putin
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- Escrito por Waldo Mendiluza
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París, 17 ago (Prensa Latina) El encuentro del lunes en Fuerte Bregancon entre los presidentes Emmanuel Macron y Vladimir Putin estaría centrado en el examen de los conflictos en Ucrania y Siria y la crisis en torno a Irán, coinciden hoy analistas.
En canales de televisión y periódicos, expertos comentan sobre la discusión de los jefes de Estado de temas que enfrentan a occidente y Rusia, a solo cinco días de la celebración en Biarritz de una nueva cumbre del G7, de las que fue excluida en 2014 la potencia euroasiática, acusada de anexarse Crimea y de promover la rebelión en el este ucraniano.
Otra cuestión a no pasar por alto -advierten- es el lanzamiento de misiles por la República Popular Democrática de Corea, cuyo gobierno insiste en la necesidad del fin de las sanciones dirigidas a asfixiarla y del cese de la hostilidad de Estados Unidos en la Península, en particular de sus maniobras militares.
Para algunos, el mandatario anfitrión debería aprovechar la calificada de 'reunión de trabajo' para abordar asuntos de derechos humanos, en medio de protestas contra Putin, sin embargo, parece poco probable que el líder del Kremlin, quien goza del apoyo de la mayoría de los rusos, acepte dialogar acerca de aspectos internos.
Los que ven las cosas desde una óptica más objetiva, recuerdan que Macron tiene muchos temas domésticos de los que ocuparse antes de proponer el debate sobre uno netamente extrafronteras.
Denuncias de violencia policial, críticas desde la ONU por la postura de París ante los casos de yihadistas franceses condenados a muerte en Iraq y la presencia hace unos días del ministro encargado de la protección animal en una corrida de toros en Bayona representan un panorama a priorizar, recuerdan.
El encuentro en Fuerte Bregancon, residencia presidencial veraniega ubicada en el sur del país, reduce el aire de formalidad a las conversaciones, que siguen a las celebradas en mayo de 2017 en el castillo de Versalles y en igual mes del año pasado en San Petersburgo, además de a los contactos que tuvieron lugar en Buenos Aires (diciembre de 2018) y Osaka (junio de 2019) en el contexto de foros del G20.
'Considero que en el marco de nuestra presidencia del G7 resulta indispensable que asumamos esta iniciativa', dijo Macron acerca del viaje de Putin a suelo galo.
Según el mandatario, la intención es explorar todas las formas posibles de cooperación en torno a los grandes problemas que generan desestabilización a escala continental y planetaria.
No pocos consideran que la reunión, si bien importante de cara a graves conflictos, incluye una dosis de búsqueda de imagen política para el gobernante anfitrión, incomodo -al igual que sus predecesores- con el empeño de Estados Unidos en actuar como el gendarme y el amo del mundo, y por supuesto de Europa.
La verdad por molesta que parezca no deja de ser un hecho, recordado hace unos meses por la exministra de Asuntos Extranjeros Michele Alliot-Marie, al calificar a la Unión Europea de 'un gigante económico, pero un enano político'.
LOS TEMAS
Con seguridad -coinciden los entendidos- Macron pedirá a Putin dialogar con el recién electo mandatario de Ucrania, Volodymyr Zelensky, quien propuso el acercamiento Kiev-Moscú, acompañado por Alemania y Francia, para poner fin a los combates en el Donbass, resultantes del golpe de Estado que occidente promovió en 2014.
Para Moscú pudiera no ser un problema enrolarse en pláticas que busquen el apego efectivo a los acuerdos de Minsk, pero la cuestión no es tan sencilla, porque la guerra en el este ucraniano y sus consecuencias territoriales y humanitarias forman parte de un asunto mayor, el objetivo de la OTAN con liderazgo de Washington de cercar a Rusia, al más puro estilo de la supuestamente acabada Guerra Fría.
Respecto a Siria, el debate no es menos espinoso, occidente con Francia incluida no oculta su respaldo al cambio de régimen en Damasco, mientras Moscú apoya al gobierno de Bashar al Assad, bajo el argumento de que el futuro del país levantino solo corresponde trazarlo a sus habitantes, sin injerencia foránea.
En el terreno, las tropas sirias avanzan hacia Idleb, occidental ciudad considerada el último bastión opositor, lo cual genera incomodidad en los que han armado a las fuerzas antigubernamentales, impuesto sanciones y organizado coaliciones disfrazadas con la lucha antiterrorista.
Irán sí parece un asunto más potable en el encuentro Macron-Putin, ya que Francia y Rusia, junto a Alemania, China y Reino Unido, abogan por la continuidad del acuerdo de Viena de 2015 sobre el programa nuclear de Teherán, destruido por Estados Unidos, que retomó las sanciones y las amenazas de un nuevo conflicto en el Golfo Pérsico.
Sin embargo, tampoco en la práctica el escenario resulta favorable, Washington y Londres lanzaron una misión de 'vigilancia' en el Estrecho de Ormuz rechazada por la nación persa, y las potencias europeas están ante el dilema de acompañar a la Casa Blanca en su nueva aventura o hacer lo más conveniente, defender el pacto.

