Se trata de una crisis migratoria inédita por su intensidad, que involucra a México, varios países de Centroamérica y Estados Unidos, que considera una violación a su soberanía el arribo de los caravanistas a su frontera sur.
El viernes policías federales mexicanos repelieron una avalancha que sobrepasó a la contención guatemalteca, con saldo de varios heridos, tanto de uniformados de México, que utilizaron gases lacrimógenos, como entre los migrantes, quienes respondieron con piedras.
Por su parte el presidente Enrique Peña Nieto emitió un mensaje en redes sociales en los que afirmó que su Gobierno no permitirá el ingreso violento y desordenado de extranjeros al país.
Ello fue luego de reunirse con el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, quien realizó una visita de trabajo aquí con el tema migratorio como punto principal de su agenda.
También la víspera el presidente Donald Trump encomió el desempeño de las autoridades mexicanas para contener la caravana, mientras desde Honduras se reportó que fueron reprimidos intentos de otros migrantes por sumarse al flujo que hoy se convierte en crisis regional.
Mientras tanto, aquí trascendió que el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, llegó hoy a Guatemala para conversar con su homólogo guatemalteco, Jimmy Morales, sobre la 'operación retorno' de miles de hondureños que quedaron varados en la frontera con México en su intento de llegar a Estados Unidos.
Algunos de ellos comenzaron este sábado a retornar a su país con apoyo de las autoridades guatemaltecas, aunque cientos permanecen concentrados en el puente internacional sobre el río que divide a Guatemala y México.
A su vez el diario La Jornada advirtió hoy en un editorial sobre actitudes xenófobas en México hacia los migrantes, y clamó por el respeto a su integridad y derechos humanos.


